A veces siento que el blog es mi viejo diario, aquel en el que comentaba mis mejores “jugadas” de adolescencia, quizá esta sensación de ser de nuevo adolescente me hace querer apuntar de alguna manera una noche mágica de amistad y reencuentro….
Alma, Vida, Silencio, Encuentro, Purpurina, Arena, Luz, Agua, Voz …
“La felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y alcanzar definitivamente y sin condiciones”
Matthieu Ricard
Científicos del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando sobre la felicidad, dirigidos por el profesor Richard J. Davidson, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. La relación entre el cortex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona.
Al comparar los resultados obtenidos en cientos de voluntarios, cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz), obtuvieron un resultado que desbordaba los límites previstos en el estudio, el de Matthieu Ricard. Se trata del asesor personal del Dalai Lama, quien logró -0.45, superando todos los registros anteriores y ganándose el título de «el hombre más feliz de la tierra»
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos.
Ricard es autor de numerosos libros y artículos sobre el camino a seguir, como “En defensa de la felicidad”, aunque descarta que su lectura garantice el éxito: “Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad”. Pero cree que nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y percibimos el mundo que nos rodea. Seguramente lo dice por propia experiencia, el dejó una prometedora carrera en Francia (hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob) y se fue en busca de si mismo, al Himalaya.
Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».
El amor es el motor de la vida, su ritmo es la melodía de cada corazón, de 60 a 100 impulsos de amor por minuto, en unos 7.000 millones de corazones humanos latiendo al unísono en el Planeta
Hace unos días comentábamos lo que nos gustaba el blog de Vanesa y estuvimos hablando sobre nuestros parecidos, como comentaba ella en el artículo “Tengo el cuerpo como el de mi madre”.
Tú opinabas que nos parecemos más de lo que yo creo, es evidente que no he heredado tus preciosos ojos verdes… Pero me contento pensando que otras cosas buenas tendré, ya sabemos que la alta autoestima es un regalo que nos han dado a todas las mujeres de esta familia…
Hay otras muchas cualidades que tampoco he heredado pero también me contento porque he tenido la oportunidad de aprenderlas de ti, en mayor o menor medida (estoy en ello), entre ellas tu sentido del humor, tu alegría de vivir y tu simpatía.
En mi caso, querer parecerme a ti me ha ayudado a superarme. Me acuerdo que cuando era pequeña era muy tímida, esto me hacía ser antipática y me sentía fatal, pero te miraba a ti y pensaba “cuando sea mayor seré tan simpática como ella”.
Sé que estás haciendo un esfuerzo por aprender a manejar el ordenador, motivada por leer y seguir lo que hago. Por eso, este año te felicito por el día de la madre desde el blog. A estas alturas al menos he aprendido a sentir que me quieres, ya no necesito preguntártelo, pero me apetece decirte que yo a ti también te quiero.
Maru
PD: Supongo que no te importe que ponga una foto tuya, me gusta chulear de la madre tan guapa que tengo
Un hombre que vivía en un país donde no existían árboles de sándalo llevaba tiempo obsesionado por saber cómo olía aquella madera, ya que mucha gente le había contado maravillas acerca de su exótico aroma. Para ello consultó a con su maestro, el cual se limitó a regalarle un lápiz.
Un poco decepcionado, el hombre usó el lápiz para escribir a sus amigos de otros países pidiéndoles que le mandasen un pedazo de la anhelada madera. Escribió una carta tras otra, pero nunca obtenía contestación.
Un día, mientras mordisqueaba el lapicero pensando en quién le quedaba por escribir, percibió un dulce perfume. Fue entonces cuando se dio cuenta de que siempre lo había tenido en sus manos. El perfume que le embriagaba surgía del corazón de su propio lápiz de sándalo…
Cuantas veces hemos buscado las gafas que teníamos puestas, las llaves que están en nuestro bolsillo… Cuantas veces preguntamos a los demás qué nos sucede y cómo podríamos arreglarlo… No nos damos cuenta que nuestra solución es única y personal, valida solamente para nosotros mismos, hasta que encontramos a alguien que sabe escucharnos y sabe hacernos decir, a nosotros mismos, cual es nuestra solución.
Así funciona el Feng Shui, como instrumento que nos invita a descubrir de que madera queremos que sea nuestro lápiz, el cual tendremos que buscar y encontrar nosotros, con ayuda o sin ella.
Este año he realizado muchos cambios en mi propia casa, he descubierto cosas que tenía, que yo misma había comprado, pero que no había visto aunque hablaban de mí. Estaban ahí para recordarme quien era, aquello a lo que me daba miedo enfrentarme y lo que quería alcanzar.
Me levanté una mañana y al salir de mi habitación ví un cuadro enfrente mío, me quedé helada, en el cuadro estaba yo. Por cierto, la pared estaba en mi casa y el cuadro en la pared desde hacía ocho años, yo misma lo compré y ahí lo colgué…
Cuando se lo conté a mi amiga Vanesa, me dijo: “un cuadro es como una actitud, para cambiarlo de sitio primero hay que verlo”. Entonces me dí cuenta lo fácil que es ver en las casas ajenas y lo que me costaba ver en la mía. Afortunadamente, se celebraba en unos días el curso de Feng Shui, entonces ví mi opotunidad de oro, traerme todos los ojos del curso a mi casa utilizándola como el caso práctico del proyecto final. Lo reconozco, lo mío no era un caso de un solo maestro de Feng Shui, ¡¡¡yo necesitaba un grupo entero!!!
Vaya regalazo de primavera, no solo me han guiado en mi propia práctica de Feng Shui si no que además he tenido la oportunidad de vivir la experiencia desde el otro lado de la barrera. Gracias a todas por participar y enseñarme mi casa.
Este verano recibí una serie de mensajes de lectores del blog interesados en aprender Feng Shui. Mariluz fue muy explícita, se ponía a mi disposición para organizar lo que hiciese falta, el lugar, buscar otras personas interesadas…
Hasta entoces, no me había planteado la posibilidad de organizar un curso pero inmediatamente entendí que la vida me llamaba a compartir, tal y como acababa de descubrir en mi finalidad personal. Empecé a pensar en cómo lo haría, durante años estudié Feng Shui y me tuve que enfrentar a la frustración que produce la falta de información sobre su práctica. Así adquirí un compromiso personal, enseñaría todo lo que sé, tanto a nivel teórico como práctico.
Durante los ultimos tres años me he dedicado profesionalmente a la práctica de Feng Shui y también lo he utilizado como instrumento de ayuda en mi desarrollo personal. Así, poco a poco, he ido tratando de vencer mis propios miedos, de ir aportando al Feng Shui lo que sé desde otros conocimentos adquiridos y lo que experimento tanto a través de mis clientes como de mi propia experiencia. Pero siempre trato de estar abierta a nuevas posibilidades, de aceptar que siempre hay algo nuevo que aprender.
El jueves empezó el curso y la magia del Feng Shui se activó. Recordé inmediatamente lo que me había enamorado de esta técnica, lo mismo que me hace estar enamorada de la vida, que es excepcional, la magia. Han sido cuatro días maravillosos compartiendo conocimientos y visiones alrededor de una pasión compartida. Han sido cuatro días emocionantes, según nos ibamos adentrando en las claves del Feng Shui sentía la emoción del grupo, me veía reflejada en todas y cada una de las personas de este grupo mágico de ocho. He disfrutado muchísimo, gracias a la atención y entusiasmo del grupo.
Al salir del curso, estaba tan emocionada que escribí “Así me siento…” y empecé a organizar un próximo curso. Para mí ha sido una gran lección, a través de las preguntas, las dudas, los comentarios y las experiencias compartidas por el grupo he aprendido muchas cosas nuevas, nuevos temas que quiero desarrollar. Muchas gracias Isla, Carmen, Beatriz, Juana, Pepa y Mariluz por aceptarme, escucharme y enseñarme. Permitidme darle a mi amiga Vanesa unas gracias aparte, su exposición fue excepcional, todas pudisteis conocer su corazón, el mío tiene la suerte de disfrutarlo a diario.
Creo que la emoción de esta maravillosa canción se ha convertido en nuestro lazo de unión, una pena no tenerla grabada en la voz de Juana
Espero haber estado a la altura de vuestras expectativas y de vuestros corazones.
Con amor,
Uno de los aspectos más importantes para conseguir el éxito en los deportistas de elite es la actitud, especialmente en los momentos de tensión como cuando se está a punto de perder.
Como explica la especialista en Psicología Deportiva, Ana Puente, “cada jugador, conociéndose y detectando el punto débil que le genere ansiedad busca una estrategia para combatirla. Hay un abanico de posibilidades infinito: la respiración, el contacto con las sensaciones internas, la apelación a frases de refuerzo positivo…”
Rafa Nadal es uno de los mejores tenistas del mundo, siempre se ha caracterizado por una extraordinaria fortaleza anímica, lo cual no quiere decir que no establezca ciertos mecanismos para elevar la concentración.
“Posició, valent, concentració y bolla alta”
Conocedor de sus puntos débiles los apunta en su mano para inspirarse durante el partido. Es lo mismo que debemos de hacer al practicar Feng Shui, colocar en nuestro entorno, laboral o privado, aquellos mensajes que nos inspiran y ayudan a conseguir nuestros objetivos en diferentes áreas de nuestra vida.
Cuando lo hacemos en la pista se llama refuerzo positivo, cuando lo hacemos entre paredes, Feng Shui.
“El desafío que deben aceptar, en este mismo momento, es lograr ser mejores cada día. Vivimos en una época que les pertenece a aquellos que creen en sí mismos, pero se concentran en las necesidades de los demás. Llamo a eso ser grande y bueno. Grande en el sentido de competir para dar lo mejor, y bueno en el sentido de desarrollar la confianza mediante la compasión, la humanidad y el amor. Si se comprometen a ser grandes y buenos a la vez, tendrán éxito en cualquier entorno.”
Este discurso es un pequeño ejemplo de la filosofía que impregnan las historias del pequeño gran personaje de Harry Potter. No en vano, nos ha cautivado a millones de personas, no solo a los niños. Después de haber leído sus libros y ver todas sus películas, estoy fascinada leyendo el ultimo trabajo de Tom Morris, “Si Harry Potter dirigiera General Electric”(Editorial Planeta Empresa),todo un tratado de liderazgo aplicando la sabiduría de los magos para alcanzar el éxito.
Hace unos meses publicamos“El Sendero del Mago”, trabajo en el que Deepak Chopra,a través de la relación entre Merlín y su joven aprendiz Arturo, nos invitaba a descubrir el mago que habita en cada uno de nosotros.
“…un maestro que te pueda enseñar como convetirte en una persona libre y amorosa es, por definición, un mago”
Así veo yo la vida, ¡mágica!, como un ejercicio de magia constante…. He encontrado este video en el que podemos ver una lección de magia sobre el poder del pensamiento positivo unido con certeza a la emoción que nos provoca, ¿habrá algo más poderoso?
Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra.
El vecino que se percató de este hecho corrió a la casa del hombre para avisarle:
-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!
El hombre lo miró y le dijo:
-Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?
Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes más. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:
-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar, ¡qué buena suerte has tenido!
El hombre lo miró y le dijo:
-Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?
Unos días más tarde el hijo montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:
-¡Qué mala suerte has tenido!, tras el accidente tu hijo no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.
El hombre, otra vez lo miró y dijo:
-Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?
Pasó el tiempo y estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército empezó a reclutar jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al accidentado se le declaró no apto. Nuevamente el vecino corrió diciendo:
-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!
Otra vez el hombre lo miró diciendo:
-Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?
Este cuento sufí me parece una joya que nos aporta numerosas lecturas, además de la facilidad con la que emitimos nuestros juicios (aunque juzgar enferma, como explicamos en El lenguaje de la salud) nos recuerda que la suerte no siempre llega de la forma esperada, sobre todo cuando dejamos que no dependa de nosotros.
Por otro lado, existe una creencia bastante generalizada sobre la técnica de Feng Shui y su relación con la suerte, pero como comentamos en el artículo Feng Shui: la formula mágica, dudo que la efectividad de practicar Feng Shuise deba a la suerte.
La maestra sintió que el niño merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor. Los chicos salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:
– Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo.
– Yo traje esta flor: ¿no es linda?
– Yo traje esta mariposa. Vea el colorido de sus alas: la voy a colocar en mi colección.
–Yo traje este pajarito que se cayó del nido ¿no es gracioso?
Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando lo que habían recogido en el patio.Terminada la exposición,la maestra notó que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido quieta durante todo el tiempo. La maestra se dirigió a ella y le preguntó:
– ¿Tú no has encontrado nada?
La niña, tímidamente, respondió:
– Disculpe, maestra… Vi la flor y sentí su perfume; pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma por más tiempo. Vi también la mariposa, suave, colorida, pero parecía tan feliz que no tuve el coraje de aprisionarla. Vi también el pichoncito caído entre las hojas, pero… al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre …Por lo tanto, maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito.¿Cómo puedo mostrar lo que traje?
A la maestra se la encogió el corazón y agradeció a la niña la lección que les había enseñado a todos, había sido la única que logró percibir que sólo podemos traer el amor en el corazón.
En el día a día, como en el cuento, todos practicamos de maestros y de alumnos dependiendo de las situaciones e incluso, me atrevería a decir que en la mayoría de los casos es dificil discernir nuestro papel, encontrándonos como maestros enseñados o alumnos enseñando.
Personalmente entiendo el papel del maestro como una guía, una luz que nos alumbra a lo largo de un camino, mientras nosotros le demos la autoridad para hacerlo. Así, perdemos al maestro cuando nos distraemos en el juicio, nos dedicamos a valorar sus conocimientos, su puesta en práctica, le nivelamos respecto a nosotros. De la misma forma perdemos el papel de maestros cuando no aceptamos que el alumno nos pueda superar.
Realmente el mejor maestro es áquel capaz de hacerme ver lo mejor de mí y su mejor recompensa que el alumno le supere. En este sentido, creo que la vida nos está regalando maestros constantemente, por ejemplo nuestros hijos son alumnos y maestros a la vez, les enseñamos lo que sabemos de la vida mientras ellos nos enseñan a ser sus padres en el día a día.
Esta es una reflexión personal que estaba realizando preparándome para el curso sobre Feng Shui que daré la semana que viene en Madrid. Estoy disfrutando y aprendiendo mucho en la preparación del temario, quiero asegurarme que transmito mi pasión por esta técnica, como llevarla a la práctica y valorar lo mucho que nos puede aportar en nuestra vida. A la vez soy consciente de mi gran oportunidad, estaré cuatro días con un grupo de maestros de Feng Shui, todo un lujo para aprender.
“Cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos, el reto consiste en cambiarnos a nosotros mismos”
Viktor Frankl
La llave del cambio nos pertenece solo a nosotros, a cada uno de nosotros individualmente. Esto es algo maravilloso que demuestra la libertad inherente al ser humano, la libertad y responsabilidad sobre nuestra propia vida.
El cambio sucede tan rápido como pulsar un interruptor y encenderse la luz, es inmediato. Pero solo uno mismo puede pulsar el botón. Los que tratamos de cerca con las personas en sus procesos de cambio aprendemos que podemos guiar pero no tenemos la capacidad de ejecutar el cambio por nadie, aunque en algunas situaciones nos pese. Es más, creo que esta es una de las primeras frustracciones que tuve que afrontar en el ejercicio de mi profesión, supongo que como el médico afronta las primeras muertes en sus pacientes.
Entonces me decidí a probar los cambios pendientes en mi misma, para comprobar si el cambio que veía en los demás era posible ser realizado. Así voy encendiendo las luces de mi camino, cuando veo el interruptor lo pulso inmediatamente y cuando no lo veo pido ayuda a los que me rodean o me acerco a profesionales que me pueden guiar, que ven en donde está mi siguiente interruptor.
Ahora puedo decir que cuando se enciende la luz los beneficios son inmediatos, se camina con más seguridad, se aprende mucho aunque algunas veces sea a través de los errores…, se siente con más intensidad (aunque en ocasiones toque limpiar a través del dolor, es la forma de dejar espacio al amor y la felicidad) pero siempre se vive, que es de lo que se trata.
La practica de Feng Shuipuede ser un magnifico instrumento para iniciar una dinámica positiva de cambio, empezamos concretando nuestros objetivos, nos aseguramos que el entorno nos apoya en su consecución y empezamos el camino hacia ellos.
“A causa del aumento generalizado de carga de trabajo que supondrá reducir la jornada laboral a 35 horas, la Dirección ha decidido, muy a su pesar, que no será posible dejarles disfrutar de descansos en horas de trabajo.
Como consecuencia, para aumentar su eficacia y productividad, se harán reformas en todos los puestos de trabajo.
Atentamente,
La Dirección”
Desde luego, coherencia entre estartegía y decoración se ha buscado, otra cosa es el resultado…
Me encantan los chistes pero reconozco que no es fácil encontrar uno relacionado con el Feng Shui, traigo este que he encontrado en el blog “Chistes Diarios”
A todos nos suele gustar que nos escuchen cuando tenemos algo que decir. Me pregunto si sabremos escuchar cuando los demás hablan.
¿Podríamos hablar de tres formas de escuchar?:
Escucha critica,
Mientras el otro nos habla estamos pensando en lo que es correcto y lo que no, estamos juzgando lo que nos cuentan
Escucha defensiva,
¿Qué me va a pedir, que querrá de mi? Esta es la primera idea que nos viene a la cabeza tras comenzar a escuchar al que nos habla. Así, empezamos a valorar lo que estamos dispuestos o no a ceder…
Escucha practica,
En esta ocasión ponemos a funcionar nuestra mente en busca de una solución al planteamiento que nos están haciendo
En cualquiera de los casos, no es necesario que nuestro interlocutor nos solicite nuestro juicio, nos pida ayuda o nos pregunte una solución, nosotros se las daremos anticipadamente.
“La naturaleza le ha dado al hombre un par de oídos y una sola lengua, para que pueda escuchar el doble de lo que habla”
Epíteto
Para escuchar solo es necesario el silencio. Es decir, si cuando nuestro interlocutor habla, nuestra mente también, dejamos de escuchar y como mucho podremos oir lo que dice. Entonces yo diría que existen diferentes maneras de oir (crítica, practica, defensiva….) y una forma de escuchar, poniendo atención en lo que el otro me dice y beneficiarme de la oportunidades que me brinda:
Aprender algo nuevo
De hacerle sentirse querido
De tener alguna idea
Así, escuchar se convierte en todo un lujo para el que lo practica, pudiendo empezar por escucharnos a nosotros mismos, qué queremos, qué anhelamos, qué nos limita y por qué. En este sentido es muy positivo hacer una lista de todas las cosas que nos han dicho desde pequeños y que nosotros nos repetimos constantemente, revisar dicha lista y desechar todas las limitaciones que no nos han llevado a ningún sitio, que no han dado ningún fruto por que seguramente se trataba de los límites de otros proyectados en nosotros.
¿Por qué nos duelen tanto las palabras?,
dejamos que entren en nosotros,
apenas ya hayan sido escuchadas,
provengan de donde provengan nos afectan,
se clavan en nuestra cabeza como un eco,
que se expande y no para de darnos vueltas,
Este ejercicio es muy válido para practicar Feng Shuiy determinar como queremos que sea nuestro entorno, que objetos queremos contemplar y qué queremos que nos inspiren en el camino hacía nuestros objetivos, ahora sin límites.
“Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos”
Epíteto
Quizá esta sea una de las razones por las cuales cada hermano podemos vivir la relación con nuestros padres de forma diferente. En algunos artículos hemos ido comentando la relación entre padres e hijos, una de las cuestiones que más nos interesan al hacer Feng Shui en el hogar, a través de los títulos de los artículos os facilito el enlace:
A la hora de llevar a la práctica el Feng Shui en nuestra casa, hemos de recordar que al padre se le representa en el Noroeste de un espacio y a los hijos en el Oeste:
Esta pelicula está basada en el libro “Las Nueve Revelaciones” de James Redfield que fue un best seller hace años. Me parece muy interesante porque explica de una manera muy gráfica muchas de las cuestiones que tratamos en el blog habitualmente: la casualidades, la intuición y las relaciones.
Seguramente os llame la atención la capacidad que tienen algunos personajes de ver la energía o ver la esencia, la belleza de las cosas, este asunto me recuerda mucho a las propuestas de Eckhart Tolleen ”El Poder del Ahora”.
Primera revelación:
“No mireis desde la mente, sino desde el corazón. Simplemente mirad más de cerca, hallad los ojos para ver”
A lo mejor la vida se comunica con nosotros a través de mensajes que parecen casualidades…
Segunda revelación,
El cambio de perspectiva, prestando atención: la energía