Nuestro valor esta dentro de nosotros, solo nosotros podemos conquistarlo y hacerlo crecer. Lo bueno es que no nos lo pueden quitar, realmente nos pertenece, pero sí lo podemos ceder voluntariamente.
Sin embargo, casi siempre que cedemos lo hacemos a cambio de algo: reconocimiento, afecto, admiración, etc. Cuando somos pequeños queremos que nos valoren nuestros padres, nuestros profesores, los compañeros de colegio… Cuando crecemos buscamos el reconocimiento en la pareja, en el trabajo, en la sociedad o el sistema de valores que nos haya tocado vivir.
Si cada vez que actúo necesito del reconocimiento de los que me rodean para que valoren mis acciones, me condeno a dirigir mis acciones a satisfacer las necesidades de los demás… Lamentablemente, el resultado es siempre inseguridad y alejamiento de mis propias necesidades.
Me alejo de lo único que puede darme valor: estar próximo a lo que siento y aceptarme como soy!
¡Si yo me respeto soy dueño de mi valor. Si lo busco en otro quedo a merced de su juicio!
A veces, nos compramos un coche o una casa que provocan la admiración de los demás. Pero, ¿qué pasa si lo perdemos?, ¿dónde queda nuestro valor? Pues seguramente desperdigado en mil ladrillos y piezas de un desguace!
Por supuesto que no se trata de renunciar a las cosas materiales, especialmente aquellas que nos agradan. Lo interesante es que todo lo que este fuera, lo material, refleje exactamente el valor de lo que tenemos dentro, que este en consonancia. ¡Que no sea únicamente el reflejo de lo que deseas tener, además ha de reflejar la proyección de tu riqueza interior!
Una investigación de la NASAha demostrado que ciertas plantas pueden absorber los gases, reduciendo la contaminación atmosférica del interior de los edificios: “Las concentraciones de los productos químicos tóxicos son cada vez más altas en hogares y oficinas y son causados por las emisiones de componentes sintéticos del edificio”.
El origen de esta investigación, que aún no ha concluido, surge en 1973 durante la misión de Skylab III, la NASA identificó 107 productos químicos orgánicos volátiles que contaminaban el aire dentro de la nave espacial. Se dieron cuenta que la contaminación atmosférica del interior de cualquier estructura firmemente sellada podría presentar problemas relativos a la saludy debía ser tratada.
A partir de la crisis de energía de los años 70, los edificios empezaron a construirse con el objetivo de economizar energía. Coincidiendo con estas medidas, vino un cambio en el uso de los materiales de construcción y de los mobiliarios naturales a un uso más extenso de los materiales sintéticos. Mientras que un edificio firmemente sellado es más económico en cuanto al consumo de energía, llegó a ser evidente que también atrapaba dentro una sopa química que empobrecía la calidad del aire en su interior.
Además algunos médicos han comenzado a asociar el aumento en problemas respiratorios a la exposición a una pobre calidad del aire en el interior de viviendas y oficinas.
La investigación fue dirigida por el Dr. Wolverton, reconocido como una de las primeras autoridades del mundo en el uso de los procesos naturales para el control de la contaminación ambiental. Es pionero en el uso de las plantas de interior para la disminución de la contaminación atmosférica, como reflejó en su libro “How to Grow Fresh Air” (Cómo hacer crecer el aire puro):
“El sector de la construcción debe aceptar la necesidad de purificar, de revitalizar y de reciclar el aire. Esto es importante para los ahorros de la energía y reducir la vulnerabilidad del aire de interior a los agentes biológicos y/o químicos que podrían estar presentes en el aire. Después de casi 30 años solamente de éxito limitado, la forma principal de remediar este problema desde el sector de la construcción ha sido a través de incrementar la ventilación interior. Así hemos podido detectar las vulnerabilidades posibles de los sistemas de la ventilación de los edificios:
Incremento del coste energético
Una asunción del aire exterior limpio
Vulnerabilidad creciente al bio-terrorismo”
Siempre hemos sabido que los árboles y plantas eran beneficiosos para purificar el aire, se dice que los parques son los pulmones de las ciudades. Pero también es cierto que necesitan respirar y en ambientes cerrados en los que han de convivir con nosotros tendremos que tenerlo en cuenta. Supongo que la clave está, como dice el Feng shui, en el equilibrio.
En un estudio llevado a cabo por la Washington State University se demuestra, que las plantas de interior vivas aumentan la productividad del trabajador en un 12% y reducen el nivel de estrés. Adicionalmente, se demostró que los ambientes con plantas mejoran la capacidad de concentración de los trabajadores en la realización de su tarea.
Desde los años 60, se viene pensando que la productividad es más alta en oficinas ajardinadas. Pero, no estaba claro si las ventajas eran de las plantas o de los nuevos diseños con muebles modernos y la iluminación.
Este estudio ha sido conducido por la Catedrática Virginia Lohr, la investigación se ha centrado en los efectos de las plantas en la gente. Según ella, estas son las teorías que explican porque las plantas nos ayudan a relajarnos y a ser más eficaces en el trabajo:
Numerosos estudios han demostrado que las plantas reducen la presión arterial y nos relajan. De ahí que nos ayuden a ser más productivos y a estar más concentrados.
Asimismo, está demostrado que pasear por un jardín ayuda a tomar mejores decisiones, consecuencia lógica al estar más relajado mentalmente.
Aquellos que trabajamos con plantas alrededor de nosotros creemos una forma intuitiva que son vitales para nuestro bienestar.
Es curioso que lo que este estudio nos demuestra sea lo mismo que una técnica milenaria china, esta es una de las razones por las que el Feng Shui nunca deja de sorprenderme.
Lo que hoy conocemos con el nombre de Feng Shui, nació como “Kan Yu” cuyo significado hace referencia al factor tiempo (kan) y a un concepto geográfico (Yu). El origen de la técnica y del nombre, “Feng Shui” significa “viento y agua”, tiene su razón de ser en la China milenaria, sociedad eminentemente agrícola, en la que se creía que el mejor sitio para construir era aquel protegido de los vientos y cerca del agua, elemento que permite disfrutar de una tierra fértil.
Si bien todos estamos de acuerdo en que el Feng Shui es una disciplina de origen chino, no existe conformidad a la hora de determinar en que momento nace esta técnica. Algunos expertos lo sitúan en el año 2000 ADJC, tras el hallazgo de una brújula especial que se utiliza en Feng Shui (Lou Pan), cuyo origen data de esa época. Sin embargo, otros estudiosos lo sitúan en el siglo IV, época en la que se publica el primer libro de Feng Shui conocido, el “I Ching” (El cambio).
Personalmente, creo que el Feng Shui existe desde que existe la sociedad y se plantea cual es el mejor sitio para asentarse y construir y por qué. En este sentido, podemos decir que muchas otras culturas han practicado o practican diferentes formas de Feng Shui. También podemos decir que la cultura oriental ha sido tradicionalmente muy respetuosa con la naturaleza que nos rodea y han ido pasando sus conocimientos de padres a hijos de generación en generación, hasta llegar al Feng Shui actual. Mientras tanto, los occidentales siempre hemos tenido una cultura de conquista del entorno.
En lo que todos los expertos están de acuerdo, es que son las Familias Reales Chinas las grandes impulsoras del Feng Shui, impulsaron su estudio, investigación y desarrollo. Prácticamente todas las Dinastías han invertido en el estudio y práctica de esta técnica y cuenta la leyenda que el ultimo emperador fue derrocado por una información intencionadamente errónea de Feng Shui.
Con la llegada del régimen comunista, la emigración de muchos de los Maestros hace que el Feng Shui llegue a otros países como Hong Kong, Malasia e Indonesia. Estos tres sitios son los lugares de referencia del Feng Shui en la actualidad:
Australia es un país con una gran tradición Feng Shui por la proximidad geográfica.
En los primeros años del siglo XIX, esta técnica llega a Occidente, concretamente a EEUU, a través de los primeros emigrantes chinos que aplicaron sus principios al construir los barrios chinos de San Francisco y Los Ángeles. Después se ha extendido en el resto de la población, siendo muy famoso el caso de Donald Trump, que ha manifestado en más de una ocasión su pasión por esta técnica.
Sin embargo, es enun país europeo, Inglaterra, donde existe una mayor tradición de Feng Shui, gracias a los conocimientos de los habitantes de la colonia de Hong Kong. Aquí también tenemos un ejemplo muy conocido como el del arquitecto Norman Fosterque comenzó a practicar Feng Shui en el proyecto del edificio de la sede delShangai Bank en Hong Kong.
Es en la actualidad cuando el Feng Shuirecupera su auge de antaño en China, gracias a la devolución de Hong Kong, no en vano es conocida como la “ciudad más feng shui del mundo”.
“Es cierto que la técnica de Feng Shui aún no ha sido probada a través de ningún método científico conocido. Pero, creo que el Feng Shui es una Ciencia del futuro porque sus principios básicos tienen que ver con la Física Cuántica y la Relatividad”, declara Joseph Yu
Un partido de fútbol histórico entre Alemania y Grecia es el que nos plantea Monty Python: ¡fantástico!
Alemania cuenta con jugadores como Kant, Hegel, Schlegel, Nietzsche…
Y con Grecia juegan Platón, Aristóteles, Sócrates…
¿Quién ganará?
Así es la vida, nos dedicamos a pensar, analizar, evaluar… pero en algún momento tendremos que actuar. Lo mismo sucede al practicar Feng Shui, hay que aplicar la fórmula mágica…
A la mayoría nos han enseñado que antes de actuar hay que pensar, pero ¿hasta qué punto pensar demasiado las cosas no nos deja actuar? o ¿cuantas veces pensamos como debemos actuar, para luego realizar lo contrario… ?
En Tropezar con la felicidad, el psicólogo Daniel Gilbert pone claramente en entre dicho la veracidad de nuestro pensamiento frente a la experiencia de quienes nos rodean y ya han experimentado vivencias parecidas. Pero, desde mi punto de vista, parece olvidarse que para nosotros es importante vivir la experiencia en primera persona, necesitamos ser los actores para aprender.
A la hora de lanzarnos a la experiencia Bucay nos propone “correr solamente riesgos evaluados”. Supongo que en el equilibrio está el acierto, como decimos popularmente a veces hay que lanzarse a la piscina sin saber si hay agua o no, pero al menos deberíamos asegurarnos de que la pisicina existe!
Parece que al final no nos queda más remedio que correr algún riesgo para permitirnos vivir la experiencia. Después podemos (y seguramente debamos) pensar sobre ella, analizar lo que nos ha servido y lo que no, para mejorar en las próximas experiencias…
“El Aire penetra en el Agua… la agita, la hace bullir en olas restallantes… y después se aleja… infiltración o ataque éste sobre el cual el Agua no ejerce ningún control…
Cuando el Agua penetra en el Aire en forma de humedad lo torna pesado. Pero, en el ínterin, también suministra a toda la naturaleza del alivio de la lluvia, trocando mágicamente el Aire en su propio elemento, transmutación esta sobre la cual el Aire no ejerce ningún control…
En última instancia el desenlace no depende de la opción de ninguno de los dos elementos… sino sólo de una voluntad superior…”. Linda Goodman
Uno de los temas más recurrentes entre un buen amigo mío y yo son los conceptos sobre “qué puedes” y “qué debes” … hacer. A mí me gusta la diferencia de opiniones, porque me recuerda al concepto del yin y el yang , los opuestos complementarios, que al apoyarse y oponerse recíprocamente, generan el movimiento, la evolución y el cambio, que es lo único constante del universo.
A este amigo mío también le gusta decirme que hay que ser coherente, por eso entiendo que para el bien común es positivo que cada individuo se ocupe de su propio desarrollo, porque “solo cuando estamos bien con nosotros mismos, somos capaces de estar bien con los que nos rodean”.
Y, ¿qué podemos hacer para estar bien con nosotros mismos? Tratar de conocernos, saber quienes somos, reconocernos en lo que hacemos y ser responsables de ello. En este sentido, me gustaría comentar la propuesta de Jorge Bucay en su libro, “20 pasos hacia adelante” :
Trabaja en conocerte
Decide tu libertad
Ábrete al amor
Deja fluir la risa
Aumenta tu capacidad de escuchar
Aprende a aprender con humildad
Sé cordial siempre
Ordena lo interno y lo externo
Transfórmate en un buen vendedor
Elige buenas compañías
Actualiza lo que sabes sin prejuicos
Sé creativo
Aprovecha el tiempo
Evita las adicciones y los apegos
Corre solamente riesgos evaluados
Aprende a negociar lo imprescindible
Iguala sin competir
No temas al fracaso
Vuelve a empezar
No dudes del resultado final
Conocernos es un primer paso muy importante para saber lo que queremos, como lo queremos y con quien. Cuando sepamos contestarnos a estas cuestiones podremos afianzarnos a través de nuestro entorno inmediato, practicando Feng Shui. Así, crearemos un espacio que nos permita, nos acompañe y nos reafirme en la realización de nuestros objetivos!
Próximamente nos encontraremos con una de esas “fechas obligatorias”: el día del padre. Reconozco que este año lo espero con gran ilusión, porque se me ha ocurrido un regalo fantástico y como le pasa a mi hijo pequeño: ¡no puedo aguantarme las ganas de dárselo a mi padre!
Aunque no os puedo contar exactamente de que se trata, porque a mi padre le gusta leer este blog, os voy a contar como se me ha ocurrido. Leyendo el libro que acaba de publicar Jorge Bucay, “20 pasos hacia adelante”, en el que me encontré la siguiente historia:
“En la época de la gran recesión económica americana, un hombre pensó que, para las fiestas de Navidad de ese año, no habría dinero para grandes regalos. Así que se gastó lo que tenía en comprar un rollo entero de papel metalizado con dibujos, pensando que un elegante envoltorio podría sustituir un costoso contenido.
Cuando decidió dedicarse a envolver los regalos, fue a buscar el papel que cuidadosamente había guardado y descubrió que solo quedaba el tubo de cartón vacío, explotó de furia.
-¿Quién ha usado el papel metalizado?, ¿quién ha sido? ¡Ese papel es carísimo! ¿Para qué lo habéis usado? – empezó a gritar.
-Fui yo, papi, yo lo he usado – dijo su pequeña hija de cuatro años a punto de llorar.
-Ese papel era carísimo, señorita. Y no era para jugar, era para envolver los regalos de Navidad… ¡Tendrías que haber preguntado si podías usar ese papel!
-No podía preguntar, papá…, porque… era una sorpresa.
-¿Cuál era la sorpresa? ¿qué ya no habría papel para envolver regalos?
-No papá, es que lo usé para envolver un regalo sorpresa
-Todo el papel para un solo regalo… ¿Y para quién era ese regalo sorpresa? – preguntó el padre gritando
-Era… para ti, papá – dijo la niña lloriqueando
El hombre enmudeció. Se sintió un monstruo reprendiendo a su hija que había envuelto un regalo para él. Después de un rato, entre culpable y avergonzado por su furiosa reacción, dijo:
-Perdón si te he gritado hija, pero es que ese papel era demasiado caro para gastarlo todo en un solo regalo.
-Sí, papi… pero la caja era muy grande y quedó tan bonita…
-Esta bien, vamos a ver esa caja, quizá podamos aprovechar un poco de papel para envolver los regalos de todos
La niña le entregó el regalo.
Invadido por la ternura de la niña, el padre trató inútilmente de salvar el papel que lo envolvía. Sin embargo, volvió a explotar cuando abrió la caja y descubrió que no había nada en ella.
-¿No sabes que cuando uno hace un regalo y envuelve una caja, usando todo un rollo de papel, debe poner algo dentro? ¡Nunca te enseñó tu madre que no se regala una caja vacía!
La pequeña bajo la cabeza y con lágrimas en los ojos dijo:
-Es que la caja no está vacía, papi… Yo soplé ochenta besos dentro de la caja… Así cuando te vas de viaje, como no puedes llevarme contigo, te llevas los besitos que yo te regalaré para Navidad…
Se dice que el padre guardó esa caja y su envoltorio debajo de su cama. Que allí la tuvo durante años, y que cada vez que se sentía triste, desanimado o agobiado por las dificultades de la vida, cogía de la caja uno de los besos que su hija le había regalado y recordaba el amor con el que su niña los había puesto allí…”
El Feng Shui es el arte de estudiar nuestro entorno, que no es más que el reflejo de lo que sentimos… ¡cuando materializamos los sentimientos en un objeto, este nos ayuda a recordarlos!
Más de cien universidades, de las más prestigiosas del mundo, como Harvard University o Wellington College han decidido incorporar una nueva asignatura: “La Felicidad”. El éxito ha sido rotundo, se trata de la asignatura más concurrida del campus universitario.
Tal Ben-Shahar profesor titular de la asignatura en Harvard, nos da los siguientes consejos para encontrar la felicidad:
Permítete ser humano,
Cuando aceptamos que emociones como miedo, tristeza, o ansiedad, son naturales, nos es más fácil superarlas. Rechazar nuestras emociones, bien sean positivas o negativas, conduce a la frustración y a la infelicidad.
La felicidad se encuentra en la intersección entre el placer y el significado,
Tanto en la vida laboral como en la personal, el objetivo es conseguir realizar actividades que sean gratificantes y significativas a nivel personal. Cuando esto no es factible, necesitamos buscar actividades ajenas que nos proporcionen momentos de placer y significado.
Tener presente que la felicidad depende de nuestro estado mental, no de nuestro estatus social o del estado de nuestra cuenta bancaria,
Salvo circunstancias extremas, nuestro nivel del bienestar es determinado por aquello en lo que elegimos enfocarnos (“la botella medio llena o medio vacía”) y por nuestra interpretación de acontecimientos externos. ¿Por ejemplo, entendemos nuestros fallos como catastróficos o como oportunidades de aprender?
¡Simplificar!
Cada vez estamos más ocupados, intentamos realizar el mayor número de actividades en el menor tiempo posible. La cantidad repercute en la calidad, y comprometemos nuestra felicidad intentando hacer demasiado.
Recordar la conexión mente-cuerpo,
Lo qué hacemos o no hacemos con nuestros cuerpos repercute en nuestra mente. El ejercicio regular, el sueño adecuado y los hábitos sanos en la alimentación conducen a la salud física y mental.
Expresar la gratitud, siempre que sea posible
Entendemos la vida como algo garantizado. Aprender apreciar y saborear las cosas maravillosas de la vida, de la gente, de la naturaleza con una sonrisa.
¡Esperemos que los responsables del Sistema Educativo Español tomen nota!
Atrévete a abrir la ventana, deja fluir el aire de las hojas y frutos del sol. Allí está el horizonte, no dentro. Inspira el aire, para eso está.
A veces, uno no se ATREVE a abrir la ventana e inspirar el aire que fluye. Guardamos miedos, no nos atrevemos, ni siquiera nos atrevemos a vivir … Lo más cómodo es no lanzarse al vasto y conformarse con lo habitual, con lo prescrito, con lo formal y lo estipulado.
“Y a la verdad habrá tiempo
Tiempopara ti y tiempo para mí;
y tiempo aún para cien indecisiones
y para cien visiones y revisiones
antes de que tomemos una tostada y té
¿Me atrevo a perturbar el Universo?
En un minuto hay tiempo
para decisiones y revisiones que un minuto trastocará.
Y a la verdad habrá tiempo
para preguntarse, “¿me atrevo?” y “¿me atrevo?”
Tiempo para volverse atrás y bajar laescalera”
T. S. Eliot
Mucha gente ni siquiera llega a pensar en alcanzar la felicidad. Se queda estancada pero, a lo mejor, algún día, se atreve a asomarse por la ventana o por la puerta de su vida y, a lo mejor, dar un paso. Sin saberlo, ese paso probablemente sea un paso hacia la felicidad!
Reproduzco la carta de despedida que Gabriel García Márquez escribe para sus amigos cuando se le diagnostico cáncer, como continuación al comentario en “Tropezar con la felicidad”
“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida… No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuanto te importan.”
Actualmente nos parece muy normal tomar una serie de decisiones importantes en la vida, como donde vivir, a qué dedicarnos y con quién hacerlo. Nos olvidamos que hasta hace muy poco tiempo las personas vivían donde nacían, se dedicaban a lo que se habían dedicado sus padres y se relacionaban con quien se les dejaba. Las estructuras sociales (la religión, las castas…) y las estructuras geográficas (mar, montaña…) determinaban al individuo sobre dónde, cómo y con quién pasaría su vida. Es a raíz de las revoluciones agrícola, industrial y tecnológica cuando se accede a la libertad personal y, ¡por primera vez en la historia, la felicidad está en el propio individuo!
No existe una formula sencilla para encontrar la felicidad. Sin embargo, nuestro cerebro nos permite avanzar hacia el futuro y nos permite entender que nos hace tropezar.
El profesor de psicología de la Universidad de Harvard, Daniel Gilbert, en “Tropezar con la felicidad”, describe lo que cuenta la ciencia sobre cómo imagina el cerebro humano su propio futuro, cómo averigua cuál de todos esos futuros imaginados será el que más disfrute y cuál es su grado de acierto:
El placer de la anticipación,
El logro más importante del cerebro humano es su capacidad de imaginar objetos y acontecimientos que no existen en la realidad, y esta habilidad es la que nos permite pensar en el futuro
Prevención,
La prevención puede aportar placer y mitigar el dolor y ésta es una de las razones por las que a nuestro cerebro le gusta producir pensamientos sobre el futuro
Emoción,
Pensar en el futuro puede ser tan placentero que algunas veces lo preferimos a experimentarlo: ¡cuando soñamos despiertos solemos imaginarnos consiguiendo cosas, más que metiendo la pata!
Control,
“El conocimiento es poder”. La razón más importante por la que el cerebro insiste en simular el futuro es que quiere controlar las experiencias que vamos a tener: queremos saber que ocurrirá para poder hacer algo al respecto. Nuestro deseo de controlar nuestra vida es tan intenso y la sensación es tan gratificante: las investigaciones sugieren que cuando perdemos nuestra capacidad de controlar las cosas nos sentimos infelices, indefensos, desesperados y deprimidos.
Leyendo este libro he entendido el éxito del Feng Shui, porque es un instrumento que nos empuja al placer de visualizar como será nuestro futuro y nos invita a aspirar hacia él, aportándonos seguridad en el presente. No podemos olvidar que es ahora (el presente) el momento en el que podemos decidir: al final, será lo que nosotros, de verdad, queramos que sea!