Distribución de la riqueza

“Todo lo que se come sin necesidad se roba del estómago de los pobres”

Mahatma Gandhi

Estoy trabajando en mi aspiración de la riqueza para practicar Feng Shui, analizando mi concepción del dinero descubrí cierto sentimiento de culpabilidad cuando lo obtengo. Creo que tiene mucho que ver con trabajar en algo que personalmente me apasiona y no me hace considerar mi trabajo como un esfuerzo. Así, se me ha ocurrido investigar un poco sobre la distribución de la riqueza en el mundo, ¿en manos de quien está el dinero?

Una de las primeras sorpresas ha aparecido en el siguiente dato: el 74% de la riqueza mundial está en manos del 20% de la población. En la otra cara de la moneda aparece un 20% de la población a la que solamente le llega el 2% de la riqueza; el 60% restante de la población se reparte el 24% restante de los ingresos.

Se me ocurre que la crisis económica de la que tanto se habla en estos tiempos afectará especialmente a los que poseen la riqueza, es decir, a ese 20% que posee dicho 74%, porque el que no lo tiene, dificilmente lo va a perder…

Asimismo, me he encontrado esta presentación fotográfica sobre la distribución de la riqueza en base a los alimentos que consume una familia media en una semana, llenando de contenido la famosa frase que dice que “una imagen vale más que mil palabras”  

Alemania 544,31 $

”distribucion riqueza”

Estados Unidos 341,98 $

”distribucion riqueza”

Japón 317,25 $

”distribucion riqueza”

Italia 310 $

”distribucion riqueza”

Inglaterra 253 $

”distribucion riqueza”

Kuwait 222 $

”distribucion riqueza”

México 189 $

”distribucion riqueza”

China 155 $

”distribucion riqueza”

Polonia 151 $

”distribucion riqueza”

Egipto 68,53 $

”distribucion riqueza”

Mongolia 40 $

”distribucion riqueza”

Ecuador 31,55 $

”distribucion riqueza”

Bután 5,03 $

”distribucion riqueza”

Chad 1,23 $

”distribucion riqueza”

* Imágenes de Peter Menzel y Faith Aluisio para el libro “Hungry Planet: What the world eats” 

Que la distribución de la riqueza en el mundo es injusta es evidente, para poderla distribuir bien primero hay que tenerla en nuestras manos y, seguramente para conseguirla hay que conocer nuestro objetivo. Si así fuera, ¿cómo distribuiría yo mi propia riqueza?

Maru Canales

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12 respuestas a Distribución de la riqueza

  1. vanesasg dice:

    Hola Maru,¡ interesante pregunta¡,la entiendo como un gran reto y comprendo la responsabilidad que supone…….meditare sobre ella ………

    un abrazo retadora

  2. vertico dice:

    Si miras la primera y directamente la ultima foto se ve un abismo de diferencias, en la primera hay comida de mas (demasiada) y en la ultima comida de menos. es la eterna duda, ¿como solucionarlo? yo pienso que seria facil si los gobiernos ricos se plantearan seriamente todo esto, pero en fin vivimos en un mundo cambiante en España atravesamos una crisis…

  3. YVETTE dice:

    ESTE ARTICULO ESTA MUY INTERESANTE Y REFLEXIVO. LA VERDAD ES QUE NUNCA NOS DETENEMOS A PENSAR EN ESTO PORQUE CADA CUAL ESTA EN SU PROPIO MUNDO.
    ESTOY PREOCUPADA PORQUE NO RECIBO EMAIL DEL BLOG DESDE EL DIA 12. QUISIERA SABER SI NO HAN MANDADO MAS NINGUNO O SI EL PROBLEMA ES DE MI EMAIL. GRACIAS….

  4. En relación al autoconocimiento, en Plataforma Editorial hemos publicado reciente el libro Encantado de conocerme, uno obra muy recomendable en la que su autor, Borja Vilaseca, explica qué es y cómo funciona el Eneagrama, una herramienta muy eficaz para conocerte mejor. Este libro se trata de un manual de instrucciones de la condición humana que facilita la comprensión de las causas y consecuencias de tu personalidad. Más información en http://www.plataformaeditorial.com.

    Saludos.

  5. Maru Canales dice:

    Reconozco que esta es una de las energías que más me cuesta entender, así que sigo en ello, intentando mantener la atención a las señales y, en este sentido muchas gracias a todos por vuestros comentarios, de los que he aprendido muchas cosas.

    A priori nos llama la atención la cantidad de comida, pero quizá la riqueza no este en la cantidad sino en la calidad de la misma. No deja de ser curioso que aquellos que disponen de más dinero se alimenten menos con productos sanos y naturales.

    Estamos acostumbrados a centrar la riqueza en la cantidad de dinero y aunque no hay duda sobre las facilidades y oportunidades que ofrece el dinero, se trata de una parte limitada sobre el concepto de riqueza.

    Por ejemplo, para escribir en un blog necesitamos un ordenador, el cual cuesta dinero, sin embargo el valor de lo escrito lo deciden los lectores, a través de las visitas y sus comentarios, incluso aportando más valor. En este sentido, hoy me siento inmensamente rica gracias al comentario de Yvette y de Plataforma…

    Gracias por vuestra ayuda, un fuerte abrazo a todos,

  6. gaudencio chagua pomachagua dice:

    ES ironico escuchar en el mundo entero, al ver este tipo de imagenes que muestran claramente la forma como esta distribuida la riqueza entre la humanidad; cuando el primer pais mas rico del mundo que es Estados Unidos de Amercia se llena la boca cuando quiere SALVAR DE LA CRISIS a LA Banca Internacional CON 700,000 millones de dolares para reflotar DE esta crisis que vive ese pais y el mundo.
    si teniendo en cuenta los 6,800 millones de habitantes que vivimos en el mundo entero y dividimos ese monto de AUXILIO PARA ESTA CRIISIS que comenta el gobierno norteamericano; a cada habitante les tocaria mas de 102 millones de dolares, que sirviria para mejorar muy bien la situacion de pobres.
    Cuando pensamos un poco sustentariamos la existencia de ese monto de dinero, muy probablemente es la resultante de la suma del dinero que deja de ganar diariamente los pobres del mundo.
    MIREMOSLO QUE ALEGREMENTE PUEDEN ELLOS HABLAR DE CANTIDADES DE DINERO CUANDO MUCHOS POBRES DEL MUNDO VIVEN CON MENOS DE $ 2.00 DOLARES DIARIAMENTE.

    PERDONENME POR DECIR ESTAS PALABRAS.

  7. […] en raciones milimétricas, ejercicio matemático y manual que les merece un cinco en la materia. Para ver, reflexionar y luego, comer con más conciencia.   Dejar un […]

  8. Pab dice:

    ¡Excelentes fotos felicidades!. Lo importante de estas imágenes a demás del factor económico y la cantidad. Son el tipo de comida, la calidad de la misma y la variedad. Es decir, los países más ricos tienen alimentos de mayor valor nutricional como carnes que son altas en proteínas y grasas, mientras que los países más pobres, tienen solo granos y alimentos básicos. A lo largo de esta columna de imágenes, podemos percibir el cambio paulatino entre alimentos de alto valor nutricional hasta alimentos pobres sin mencionar que la variedad de alimentos es muy importante en cuanto a su aportación de vitaminas, minerales, proteínas y aminoácidos tanto vegetales como animales. Siendo un poco más críticos, vemos un cambio en el que se van cambiando carnes por frutas y frutas por semillas, restringiendo el valor y la variedad nutricional conforme se llega a la pobreza.

    También es importante ver el desperdicio que tienen los países ricos en relación a los pobres. Mientras que un país de altos ingresos económicos desperdicia y compra comida sin medir, los países pobres sufren de escases y hambre. A demás de que países ricos también desperdician mucho en comida chatarra y prefabricada, consumiendo alimentos más caros y con menor valor alimenticio.

    Quiero felicitar al fotograf@ y a al crador@ ya que las fotos incluyen tanto los cambios ya mencionados como las comidas y alimentos básicos acostumbradas en cada uno de los países. Representando de una manera muy real las situaciones en cada una de las naciones. (tan sólo fíjense en las coca-colas, la fruta, la cerveza y la especias)

  9. eduardo santis dice:

    Hay una metáfora que es responsable de enorme confusión, una metáfora que aparece repetidamente en cualquier debate sobre la desigualdad de ingresos: que la riqueza es como un pastel.

    “No importa cómo lo cortes, cuando hablamos de ingresos y de riqueza, los ricos se quedan con la mayor parte del pastel, y el resto con las sobras”, escribe un crítico de la desigualdad de ingresos. “Las personas que hoy están en el 1% más alto ganan una parte mayor del pastel de ingresos que las personas que estaban en el 1% hace 25 años”, señala el economista Russ Roberts.

    Una de las implicaciones de la metáfora del pastel es que la riqueza es un juego de suma cero: hay una cantidad fija de casas, automóviles, medicamentos, etc. a repartir, y cuanto más se quede Steve Jobs, menos queda para el resto de nosotros. Eso puede haber tenido una cierta plausibilidad hace 250 años cuando la mayoría de la riqueza existía en forma de tierras, pero hoy, cuando un iPhone 3G ya está ya siendo considerado como tecnología obsoleta, es imposible no ver el hecho que la riqueza crece. Roberts lo explica así: “El pastel no es constante. Así que tu bienestar puede crecer aunque tu porcentaje del pastel sea menor, siempre que el pastel se esté haciendo lo suficientemente grande”.

    La riqueza crece. Cierto. Pero la metáfora del pastel tiene otra implicación, que Roberts no discute. Y es que trata a la riqueza como siendo propiedad de la sociedad. O sea: de repente nos encontramos en posesión de un pastel. ¿Cómo llegó hasta aquí? Eso nunca queda muy claro, pero el hecho es que está aquí, y ahora lo único que tenemos que decidir es cómo repartirlo equitativamente.

    Al aceptar la metáfora, estamos cediendo un punto de moralidad que no debería ser cedido. La riqueza no procede de un proceso social amorfo; la “sociedad” no es dueña de ningún pastel.

    La riqueza es creada por un creador individual, y le pertenece a él. Como observó Ayn Rand, “Dado que el hombre tiene que mantener su vida por su propio esfuerzo, el hombre que no tiene derecho al producto de su esfuerzo no tiene medios para sostener su vida. El hombre que produce mientras otros disponen de lo que produce, es un esclavo”.

    Analicemos esto un poco más a fondo. Supongamos que Robinson Crusoe está cansado de intentar coger peces con las manos y se le ocurre convertir una rama de un árbol en una lanza, y de esa forma multiplicar por diez su captura diaria de peces. ¿Es válido el que Viernes, a quien nunca se le ocurrió hacer una lanza, reclame que Crusoe ha recibido una “injusta distribución” de los peces?

    Sean cuales sean las complicaciones y complejidades implicadas, el problema básico es el mismo estemos hablando de una isla remota o de una economía con una compleja división del trabajo: un hombre usa su mente y la propiedad que ya tiene (es decir, la riqueza que ha creado previamente) para traer nueva riqueza a la existencia. No engulle un pastel ya hecho, sino que lo produce.

    Richard Branson [del grupo de empresas Virgin, un emprendedor desde los 16 años y hoy la 212ª persona más rica del mundo, según Forbes], por ejemplo, empezó vendiendo discos de música desde su coche. ¿Los discos? Eran su propiedad. ¿El dinero que ganó vendiéndolos? Su propiedad. Branson usó ese dinero para llevar a la práctica su idea de fabricar discos más baratos, hacer teléfonos más fáciles de usar, y que el transporte aéreo fuese menos molesto. Él no agarró un pedazo más grande de algún quimérico pastel social, no más que lo hizo Crusoe: al contrario, trajo nueva riqueza al mundo. (El hecho de haber trabajado con otras personas para crear sus productos no cambia la cuestión esencial: cada empleado de Virgin trajo riqueza a la existencia como individuo, y se le pagó en consecuencia.)

    Esa es una verdad más bien incómoda para los que critican la desigualdad de ingresos. Como escribe el columnista del New York Times Bob Herbert, si “los que ya son muy ricos” misteriosa y rabiosamente “amasan una proporción cada vez mayor de los beneficios económicos de la nación”, entonces repartir la riqueza entre todos podría parecer justo. Pero ¿y si no hay pastel? ¿Qué pasa si los “beneficios económicos” que Herbert intenta distribuir han sido creados, no por “la nación”, sino por los que “ya son muy ricos”? En ese caso, ¿es más justo hacerles que repartan sus riquezas con nosotros que hacer que Crusoe le entregue sus bienes a Viernes?

    Los Bob Herberts del mundo, sin duda, seguirán diciendo que “sí”. Y, por supuesto, hay mucho más que hablar sobre la desigualdad de ingresos. Pero ese debate no irá a ninguna parte mientras nuestros pensamientos sigan ofuscados con metáforas de pastelería.

    # # #

  10. zero dice:

    ¿Así que creéis que el dinero es el origen de toda maldad? dijo Francisco d’Anconia.

    ¿Alguna vez os habéis preguntado cuál es el origen del dinero? El dinero es un instrumento de cambio, que no puede existir a menos que existan bienes producidos y hombres capaces de producirlos. El dinero es la forma material del principio que los hombres que desean tratar entre sí deben hacerlo por intercambio y dando valor por valor. El dinero no es el instrumento de mendigos que claman tu producto con lágrimas, ni el de saqueadores que te lo quitan por la fuerza. El dinero lo hacen posible sólo los hombres que producen. ¿Es eso lo que consideráis malvado?

    Cuando aceptas dinero en pago por tu esfuerzo, lo haces sólo con el convencimiento de que lo cambiarás por el producto del esfuerzo de otros. No son los mendigos ni los saqueadores los que dan su valor al dinero. Ni un océano de lágrimas ni todas las armas del mundo pueden transformar esos papeles de tu cartera en el pan que necesitarás para sobrevivir mañana. Esos papeles, que deberían haber sido oro, son una prenda de honor – tu derecho a la energía de los hombres que producen. Tu cartera es tu manifestación de esperanza de que en algún lugar del mundo a tu alrededor hay hombres que no transgredirán ese principio moral que es el origen del dinero. ¿Es eso lo que consideras malvado?

    ¿Has indagado alguna vez el origen de la producción? Mira un generador eléctrico y atrévete a decir que fue creado por el esfuerzo muscular de brutos insensatos. Intenta hacer crecer una semilla de trigo sin el conocimiento que te dejaron los hombres que tuvieron que descubrirlo por primera vez. Trata de obtener tu alimento sólo a base de movimientos físicos – y aprenderás que la mente del hombre es la raíz de todos los bienes producidos y de toda la riqueza que haya existido jamás sobre la tierra.

    ¿Pero dices que el dinero lo hace el fuerte a expensas del débil? ¿A qué fuerza te refieres? No es la fuerza de armas o de músculos. La riqueza es el producto de la capacidad del hombre de pensar. Entonces, ¿hace dinero el hombre que inventa un motor a expensas de quienes no lo inventaron? ¿Hace dinero el inteligente a expensas de los tontos? ¿El competente a expensas del incompetente? ¿El ambicioso a expensas del holgazán? El dinero se crea – antes de que pueda ser robado o mendigado – es creado por el esfuerzo de cada hombre honrado, de cada uno hasta el límite de su capacidad. Un hombre honrado es el que sabe que no puede consumir más de lo que produce.

    Comerciar por medio de dinero es el código de los hombres de buena voluntad. El dinero se basa en el axioma de que cada hombre es dueño de su mente y de su esfuerzo. El dinero no da poder para prescribir el valor de tu esfuerzo excepto por el juicio voluntario del hombre que está dispuesto a entregarte su esfuerzo a cambio. El dinero te permite obtener por tus bienes y tu trabajo lo que ellos valen para los hombres que los compran, pero no más. El dinero no permite tratos excepto aquellos en beneficio mutuo y por el juicio no forzado de los comerciantes. El dinero exige de ti el reconocimiento de que los hombres han de trabajar para su propio beneficio, no para su propio perjuicio; para ganar, no para perder – la aceptación de que no son bestias de carga nacidos para transportar el peso de tu miseria – que tienes que ofrecerles valores, no heridas – que el lazo común entre los hombres no es el intercambio de sufrimientos, sino el intercambio de bienes. El dinero exige que vendas, no tu debilidad a la estupidez de los hombres, sino tu talento a su razón; exige que compres, no lo peor que ofrecen, sino lo mejor que tu dinero pueda encontrar. Y cuando los hombres viven a base del comercio – con la razón, no la fuerza, como árbitro final – es el mejor producto es el que triunfa, la mejor actuación, el hombre de mejor juicio y más habilidad – y el grado de la productividad de un hombre es el grado de su recompensa. Este es el código de la existencia cuyo instrumento y símbolo es el dinero. ¿Es eso lo que consideras malvado?

    Pero el dinero es sólo un instrumento. Te llevará donde desees, pero no te sustituirá como conductor. Te dará los medios para la satisfacción de tus deseos, pero no te proveerá con deseos. El dinero es la plaga de los hombres que intentan revertir la ley de causalidad – los hombres que buscan reemplazar la mente adueñándose de los productos de la mente.

    El dinero no comprará la felicidad para el hombre que no tenga ni idea de lo que quiere; el dinero no le dará un código de valores si él ha evadido el conocimiento de qué valorar, y no le dará un objetivo si él ha evadido la elección de qué buscar. El dinero no comprará inteligencia para el estúpido, o admiración para el cobarde, o respeto para el incompetente. El hombre que intenta comprar los cerebros de sus superiores para que le sirvan, reemplazando con dinero su capacidad de juicio, acaba por convertirse en la víctima de sus inferiores. Los hombres de inteligencia lo abandonan, pero los embaucadores y farsantes acuden a él en masa, atraídos por una ley que él no ha descubierto: que ningún hombre puede ser inferior a su dinero. ¿Es ésa la razón por la que lo llamáis malvado?

    Sólo el hombre que no la necesita está capacitado para heredar riqueza – el hombre que amasaría su propia fortuna, sin importar desde dónde comience. Si un heredero está a la altura de su dinero, éste le sirve; si no, le destruye. Pero vosotros lo ignoráis y clamáis que el dinero lo ha corrompido. ¿Lo hizo? ¿O fue él quien corrompió a su dinero? No envidiéis a un heredero indigno; su riqueza no es vuestra y no habríais estado mejor con ella. No penséis que debería haber sido distribuida entre vosotros; cargar al mundo con cincuenta parásitos en vez de uno no habría hecho revivir la virtud muerta que constituyó la fortuna. El dinero es un poder viviente que muere sin su raíz. El dinero no le servirá a la mente que no esté a su altura. ¿Es ése el motivo por el que lo llamáis malvado?

    El dinero es vuestro medio de supervivencia. El veredicto que pronunciáis sobre la fuente de vuestro sustento es el veredicto que pronunciáis sobre vuestra vida. Si la fuente es corrupta, habéis condenado vuestra propia existencia. ¿Adquiristeis vuestro dinero por fraude? ¿Cortejando los vicios o estupideces humanas? ¿Sirviendo a imbéciles con la esperanza de conseguir más de lo que vuestra capacidad se merece? ¿Rebajando vuestros principios? ¿Realizando tareas que despreciáis para compradores que desdeñáis? En tal caso, vuestro dinero no os dará ni un momento, ni un centavo de alegría. Todo cuanto compréis se convertirá, no en una honra para vosotros, sino en un reproche; no en un triunfo, sino en un evocador de vergüenza. Entonces gritaréis que el dinero es malvado. ¿Malvado, porque no sustituye al respeto que os debéis a vosotros mismos? ¿Malvado, porque no os dejó disfrutar de vuestra depravación? ¿Es ésa la raíz de vuestro odio por el dinero?

    El dinero siempre seguirá siendo un efecto y rehusará reemplazaros como la causa. El dinero es el producto de la virtud, pero no os dará la virtud y no redimirá vuestros vicios. El dinero no os dará lo inmerecido, ni en materia ni es espíritu. ¿Es ésa la raíz de vuestro odio por el dinero?

    ¿O acaso dijísteis que es el amor al dinero el origen de toda maldad? Amar una cosa es conocerla y amar su naturaleza. Amar el dinero es conocer y amar el hecho de que el dinero es la creación del mejor poder dentro de ti, y tu pasaporte para poder comerciar tu esfuerzo por el esfuerzo de lo mejor entre los hombres. Es la persona que vendería su alma por una moneda, la que proclama en voz más alta su odio hacia el dinero – y tiene buenas razones para odiarlo. Los que aman el dinero están dispuestos a trabajar por él; saben que son capaces de merecerlo.

    Os daré una pista sobre el carácter de los hombres: el hombre que maldice el dinero lo ha obtenido de forma deshonrosa; el hombre que lo respeta se lo ha ganado honradamente.

    Huye por tu vida del hombre que te diga que el dinero es malvado. Esa frase es la campanilla de leproso de un saqueador acercándose. Mientras los hombres vivan juntos en la tierra y necesiten un medio para tratar unos con otros – su único sustituto, si abandonan el dinero, es el cañón de una pistola.

    Pero el dinero exige de ti las más altas virtudes, si quieres hacerlo o conservarlo. Los hombres que no tienen valor, orgullo o autoestima, los hombres que no tienen un sentido moral de su derecho a su dinero y no están dispuestos a defenderlo como si defendieran sus vidas, los hombres que se excusan por ser ricos – no permanecerán ricos por mucho tiempo. Ellos son el cebo natural para las bandadas de saqueadores que se agazapan bajo las rocas durante siglos, pero que salen arrastrándose al primer indicio de un hombre que ruega ser perdonado por la culpa de poseer riqueza. Ellos se apresurarán a aliviarle de su culpa – y de su vida, como se merece.

    Entonces veréis el ascenso de los hombres de doble criterio – de los hombres que viven por la fuerza, mientras cuentan con quienes viven del comercio para crear el valor del dinero que ellos roban – los hombres que son los polizones de la virtud. En una sociedad moral, ellos son los criminales, y los estatutos están escritos para protegerte de ellos. Pero cuando una sociedad establece criminales-por-derecho y saqueadores-por-ley – hombres que utilizan la fuerza para apoderarse de la riqueza de víctimas desarmadas – entonces el dinero se convierte en el vengador de quien lo creó. Tales saqueadores creen que no hay riesgo en robarles a hombres indefensos una vez que han aprobado una ley para desarmarlos. Pero su botín se convierte en el imán para otros saqueadores, que lo obtienen igual que ellos lo obtuvieron. Entonces el triunfo irá, no al más competente en producción, sino al más despiadado en brutalidad. Cuando la fuerza es la norma, el asesino triunfa sobre el ratero. Y entonces la sociedad se deshace, envuelta en ruinas y carnicerías.

    ¿Queréis saber si ese día va a llegar? Observad el dinero. El dinero es el barómetro de las virtudes de una sociedad. Cuando veáis que el comercio se realiza, no por consentimiento, sino por compulsión – cuando veáis que para poder producir, necesitáis obtener autorización de quienes no producen, cuando observéis que el dinero fluye hacia quienes trafican, no en bienes, sino en favores – cuando veáis que los hombres se enriquecen por soborno y por influencia en vez de por trabajo, y que tus leyes no te protegen contra ellos, sino que les protegen a ellos contra ti – cuando veáis la corrupción siendo recompensada y la honradez convirtiéndose en auto sacrificio – podéis estar seguros que vuestra sociedad está condenada. El dinero es un medio tan noble que no compite con las armas y no pacta con la brutalidad. Nunca le permitirá a un país sobrevivir como mitad-propiedad, mitad-botín.

    Siempre que aparecen destructores entre los hombres, empiezan por destruir el dinero, porque éste es la protección de los hombres y la base de una existencia moral. Los destructores se apoderan del oro y les dejan a sus dueños un montón de papeles falsos. Esto destruye todas las normas objetivas y deja a los hombres a merced del poder arbitrario de un arbitrario promulgador de valores. El oro era un valor objetivo, lo equivalente a la riqueza producida. El papel es una hipoteca sobre riqueza que no existe, sustentada por un arma apuntada a quienes se espera que la produzcan. El papel es un cheque cursado por saqueadores legales sobre una cuenta que no es suya: sobre la virtud de las víctimas. Vigilad el día en que el cheque sea devuelto, con la anotación: “Cuenta sin fondos”.

    Cuando hayáis convertido a la maldad en vuestro medio de supervivencia, no contéis con que los hombres sigan siendo buenos. No contéis con que ellos se mantengan en la moral y pierdan sus vidas por el objetivo de convertirse en pasto para lo inmoral. No contéis con que produzcan, cuando la producción es castigada y el robo recompensado. No preguntéis: “¿Quién está destruyendo al mundo?” Sois vosotros.

    Os encontráis en medio de los mayores logros de la más productiva civilización y os preguntáis por qué se está desmoronando a vuestro alrededor, mientras condenáis la fuente sanguínea que la alimenta, el dinero. Miráis el dinero como los salvajes hacían antes de vosotros, y os preguntáis por qué la selva está acercándose al borde de vuestras ciudades. A través de la historia de la humanidad, el dinero fue siempre usurpado por saqueadores de una marca u otra, cuyos nombres cambiaron, pero cuyos métodos permanecieron igual: apropiarse de la riqueza por la fuerza y mantener a los productores atados, degradados, difamados, despojados de honor. Esa frase sobre la maldad del dinero, que pronunciáis con ese irresponsable aire virtuoso, data de la época en que la riqueza era producida por la labor de esclavos – esclavos que repetían los movimientos descubiertos antes por la mente de alguien, y sin mejora durante siglos. Mientras la producción fue gobernada por la fuerza y la riqueza se obtenía a través de la conquista, había poco que conquistar. Sin embargo, durante todos los siglos de estancamiento y hambrunas, los hombres exaltaron a los saqueadores como aristócratas de la espada, como aristócratas de nacimiento, como aristócratas del régimen, y despreciaron a los productores, como esclavos, como comerciantes, como tenderos – como industriales.

    Para gloria de la humanidad, existió por primera y única vez en la historia del mundo un país del dinero – y no tengo más alto y más reverente tributo que ofrecerle a los Estados Unidos de América, porque eso significa: un país de razón, justicia, libertad, producción, logro. Por primera vez, la mente del hombre y el dinero fueron liberados, y no hubo más fortunas-por-conquista, sino sólo fortunas-por-trabajo, y en vez de guerreros y esclavos surgió el verdadero forjador de riqueza, el mayor trabajador, el tipo más elevado de ser humano: el “self-made man”, el hombre hecho a sí mismo, el industrial norteamericano.

    Si me pedís que nombre la distinción más orgullosa de los norteamericanos, escogería – porque contiene todas las otras – el hecho de que fueron el pueblo que acuñó la frase: “hacer dinero”. Ningún otro lenguaje o país había usado antes estas palabras; los hombres siempre habían pensado que la riqueza era una cantidad estática – a ser arrebatada, mendigada, heredada, distribuida, saqueada u obtenida como un favor. Los norteamericanos fueron los primeros en entender que la riqueza tiene que ser creada. Las palabras “hacer dinero” contienen la esencia de la moralidad humana.

    Pero estas fueron las palabras por las que los norteamericanos fueron denunciados por las decadentes culturas de los continentes de saqueadores. Ahora el credo de los saqueadores os ha llevado a considerar vuestros más dignos logros como motivo de vergüenza, vuestra prosperidad como culpa, vuestros mejores hombres, los industriales, como granujas, y vuestras magníficas fábricas como el producto y la propiedad del trabajo muscular, el trabajo de esclavos manejados con látigo, como las pirámides de Egipto. El bellaco que gesticula que no ve diferencia entre el poder del dólar y el poder del látigo, debería aprender la diferencia en su propio pellejo – como, creo, lo hará.

    A menos y hasta que descubráis que el dinero es el origen de todo lo bueno, estáis buscando vuestra propia destrucción. Cuando el dinero deja de ser el instrumento por el cual los hombres tratan unos con los otros, entonces los hombres se convierten en instrumentos de los hombres. Sangre, látigos, pistolas – o dólares. Escoged – no hay otra opción – y vuestro tiempo se está acabando.

    tomado de atlas shrugged

  11. Ikerchu dice:

    ¿Alguien me puede decir dónde consultar como se distribuye el patrimonio entre la población española? Con la restauración del impuesto del patrimonio para aquellos con un patrimonio superior a 700.000€ me ha entrado curiosidad por saber a que porcentaje de la población española afectaría, pero no se donde podría ver alguna estadística o algún gráfico.

  12. PUEDO YO ESTAR EQUIVOCADO, PERO QUIERO HACER QUE LEAN LO QUE DIGO: SENORES, EL MUNDO DE LOS SERES HUMANOS ESTA EN PROCESO DE DESHUMANIZACION, DE ESTE TRABAJO DE MARTU CANALES, PODEMOS DISTINGUIR, QUE TAN ABISMAL DIFERENCIA HAY ENTRE ESTOS SERES, CUANDO LA RIQUEZA SE DISTRIBUYE IRRACIONALMENTE, INHUMANAMENTE, ANTISOCIALMENTE Y CON UNA POLITICA NADA DEMOCRATICO.

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