Entre hacer y ser…

28,junio 2009

En la película “Cómo cocinar tu vida”,  Edward Brown, cuenta su experiencia:   

”Cuando era joven quería ser famoso, amado e incluso venerado.

Me hice cocinero y a la gente parecía gustarle especialmente mi comida. Sin embargo, este aprecio no se transfería a mi persona. Decían que era arrogante, mandón, malhumorado y sabelotodo.

Aunque me llevó un tiempo, llegó el momento en que pude reconocer que necesitaba reflexionar sobre mi forma de trabajar y mi manera de ser.

A lo largo de los años, cuando preguntaba a otros cocineros cual era la parte más difícil de su trabajo, casi invariablemente respondían:

- La gente, tener que trabajar con otras personas, tener que trabajar contigo mismo. La comida se cuida sola…”

Esta reflexión me ha recordado la cantidad de veces que he buscado mis propios valores en el exterior. Ocasiones en las que he creído que el “hacer” podría suplir el “ser”. Quizá se trate de la fórmula del complaciente que aprendí en la infancia, “comete toda la cena como una buena niña”, “no molestes, se buena”. Y, ahora me pregunto si mi bondad tendría algo que ver con no molestar en un momento dado al adulto de turno, al mismo que también me explicaba “que quien bien te quiere, te hará llorar…”

Se me ocurre que quizá la solución esté en ser yo misma, en hacer las cosas como las siento. No dudo que la comida de Edward fuera buena, pero estoy segura que cuando aprendió a cocinar sin malhumor fue mucho mejor. Ya sabemos que lo creado es de la misma energía del creador.

En definitiva, trabajar por ser como quiero ser reconocida. El reconocimiento de los demás vendrá después, será una consecuencia, que en todo caso, siempre estará sujeta a la interpretación del otro.

Maru Canales

Autora del libro, “Feng Shui en la empresa”

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La crisis ninja

21,junio 2009

“Una crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir

y lo nuevo no acaba de nacer”

Bertolt Brecht

Todo en el universo es energía y la energía se materializa. Así conceptos que pueden parecer tan abstractos e intangibles como los valores, son energías que se materializan. Por ejemplo, cuando un número de personas colocadas en los lugares oportunos en tiempos de globalización y cuyos valores simplemente se basan en la consecución del lucro a costa de los demás, se materializa, y así hemos llegado a una crisis económica mundial. Teniendo en cuenta que lo creado es de la misma energía que el creador y que además el ladrón se cree que todos son de su condición, llegamos a esta crisis de desconfianza actual.

Dice Leopoldo Abadía, autor del libro, “La crisis ninja”, que él no entiende de economía, seguro que esta es la razón por la que lo explica tan bien, vamos, para que se entienda. Como podréis comprobar en el siguiente video: 

Pero, una vez descubiertas las causas y el origen de esta crisis, vayamos a lo interesante, las posibles salidas. Y, Leopoldo Abadía también habla de la responsabilidad individual. No me extraña, teniendo en cuenta que lo social no es más que la suma de lo individual. 

Los lectores habituales de este blog sabéis que llevo tiempo intentando descubrir y entender como funciona esta energía. Hasta hoy, me he dado cuenta que nuestra relación con el dinero no es muy diferente a nuestra forma de actuar ante otras cuestiones de la vida. De ahí, que nuestra inversión en auto descubrir como funcionamos o nos relacionamos con la vida sea de gran rentabilidad, no solo económica. 

Entendiendo que cada cual es un canal, todos tenemos la capacidad de posibilitar (o no) el flujo  de esta energía. He descubierto y experimentado con buenos resultados las siguientes cuestiones:

Aprender a recibir,

Nadie nace con dinero. Puede ser que nazcamos en una familia de dinero, pero hasta en ese caso tendremos que recibirlo. Para ello, hay que trabajarse la generalizada “conciencia de escasez”. Esta se refiere a “me acomodo” a las circunstancias, si tengo dinero me lo gasto y si no lo tengo  me quedo en casa. La solución no es gastar siempre, sino descubrir lo que queremos para pedírselo a la vida y obtenerlo.

Aquí podemos encontrar la gran piedra que nos obstaculiza el camino, en qué cambiaría nuestra vida si tuviéramos dinero. En esta respuesta suelen estar encerradas nuestras resistencias personales a la obtención de dinero.

Aprender a dar,

Para poder disfrutar de las cosas que cuestan dinero, primero tengo que tenerlo. Una vez en mis manos, saber como quiero contribuir, como me lo quiero gastar, tanto en mi, como quizá en los demás. Estamos hablando desde el punto de vista del flujo de energía, en este sentido se me ocurre que apalancar el dinero es cortar la fluidez necesaria. Ya hemos visto en otras cuestiones que “soltar” es esencial (una crisis aparece cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer…).

Entonces, enfoquémonos en como gastar o invertir el dinero. Recordemos que lo creado es de la misma energía que el creador. Siguiendo con el ejemplo de esta crisis, no es lo mismo comprar un piso, para venderlo con una gran plusvalía dentro de unos años, contribuyendo al incremento de los precios de la vivienda (por cierto, un bien esencial). Que invertir en el tejido empresarial de la sociedad aportando nuestro grano de arena en la generación de riqueza. Y, esta decisión, que depende de nuestros valores, solo puede ser tomada de manera individual.

Empiezo a sospechar que aquellos primeros Maestros que elaboraron la técnica de Feng Shui descubrieron el sentido del humor de la vida. No deja de ser curioso que los objetos más representativos en la generación de riqueza sean una fuente de agua o una planta, ambas necesitan de la entrada de agua para poder subsistir. Para ayudarnos a descubrir nuestros retos en ambas cuestiones y conseguir que el entorno nos apoye a superarlos practicando Feng Shui, os facilito el enlace a los artículos escritos sobre este asunto, pulsando aquí. 

Maru Canales

Autora del libro “Feng Shui en la empresa”

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A mi miedo

14,junio 2009

Valentia

Han sido varios los artículos escritos en este blog haciendo referencia al miedo, desde hace dos años. Es curioso como funciona la ley de la sincronicidad, no era una casualidad, el miedo era uno de mis temas a afrontar, una de mis grandes sombras pendientes de abrazar.

En casa de mis padres todavía se conservan en el salón mis fotos con un gato, montada a caballo, esquiando…  Mi aprendizaje sobre el miedo comienza en la infancia entorno a los deportes y a los animales. Mi casa era un buen escenario, convivíamos con todo tipo de animales. Aunque la raza felina era la que se llevaba la palma, un gato en el jardín era suficiente para que no saliera de casa, llegó un momento que no me atrevía ni a ahuyentarlo.

Asimismo, una de las prioridades de mis padres era inculcarnos el amor por el deporte. Por ello, llegué a dedicarme a algunos deportes con bastante intensidad, lo que hizo que mis amistades también estuvieran en ese entorno y no quisiera abandonarlo. No obstante, vivía la práctica del deporte como una autentica  pesadilla, era el caldo de cultivo que hacía a mi miedo aparecer.  

Así me gané en mi entorno la etiqueta de miedosa. Hacía tantos años que la llevaba puesta que me identifiqué plenamente con ella. Ya adulta, la extendí desde el mundo animal y deportivo a otras áreas de mi vida. Pero, llegó un momento que sus límites parecían ahogarme, hasta que por fin, ahondando en conocerme, descubrí que ese miedo había surgido como un aliado. Especialmente en los momentos que ha sido tan intenso que ha conseguido paralizarme. Gracias al pánico que he llegado a sentir se ha despertado un resorte que estaba en mi interior, mi valentía, lo único que ha sido capaz de sacarme de esas situaciones. Es decir, gracias al miedo he conocido el poder de mi valentía.

Hasta que un día, realizaba un profundo ejercicio de autodescubrimiento y aceptación de las sombras. Me emocioné pensando que ya había llegado al origen, pero el ejercicio continuaba. Llegué a sentir el miedo a la muerte, conseguí traspasarlo. Entonces, me encontré con el mayor miedo que jamás hubiera sospechado, el miedo a mi misma. Miedo a lo que opino de mi, miedo a mi propia crítica, miedo a perderme en el otro, miedo a volverme a dormir durante años guiándome por lo “establecido” o lo supuestamente “correcto”, miedo a no permitirme ser yo misma. Ese es el origen de mi miedo, un sentimiento aterrador, porque acaba con mis excusas del exterior. Me enfrenta a la realidad, si no soy yo misma es porque yo no lo permito, nadie más tiene ese poder, esa capacidad de hacerlo posible. Todo está en mí, ambas conviven, la que quiere ser ella misma y el juez implacable que me puede boicotear.

Recordé que en el blog había publicado la experiencia de Donald Walsch, volví a verla  “la respuesta correcta siempre es el amor: ¿qué haría el amor ante esta situación?”.  Además, este planteamiento coincidía con lo que proponían los egipcios en el Templo de Osiris, el camino del miedo al amor.  Todo ello me reconfortó, sentí que había encontrado un camino. Pensé en cómo podría ayudarme a traspasar este nuevo reto y puse en practica lo que el Feng Shui me ha enseñado. En la esquina Noroeste de mi despacho, donde se representa el liderazgo, decidí escribir un mensaje claro, directo y conciso a mi inconsciente, “SOY CAPAZ”. Cuantas veces lo he leído y que bien me he sentido.

Así, llega mi reconciliación con mi miedo, empiezo por el mundo animal y deportivo, los instrumentos que yo misma elegí desde la infancia para facilitarme este aprendizaje. Por primera vez en mi vida, este invierno pude disfrutar de la práctica del esquí sin sentir miedo, afrontando mi miedo a la muerte. Pude coger un gato en brazos en lugar de cruzar de acera porque había uno, aceptando el miedo a ser libre e incontrolable para mi mente. Pequeños grandes detalles que me ayudan a “resetear” mis creencias, a darme cuenta de que no necesito llegar a situaciones límite para saber que puedo salir de ellas. Ahora, poco a poco, lo voy trasladando a otras áreas de mi vida.

Todo mi respeto y agradecimiento a mi miedo, ahora sé que cuando apareces tienes algo importante que contarme. Lo descubrí cuando deje de preguntarme por qué y empecé a preguntarme para qué estabas ahí. Gracias por iniciarme y prepararme para un nuevo camino a recorrer, el camino del amor.

Maru Canales

Autora del libro, “Feng Shui en la empresa”

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Practicando Feng Shui en la carátula de un libro

7,junio 2009

 

Feng Shui en la empresa

La técnica de Feng Shui es la gran especialista del análisis del entorno físico. Personalmente, uno de los aspectos que más me fascinan de esta técnica es su aplicación como apoyo a una comunicación efectiva. Cuestión que ha sido aborda en este libro con profundidad. Así, aplicar los consejos expuestos en el interior a la caratula del libro parece tener todo el sentido. Y, este es el reto que el departamento creativo de la editorial aceptó y resolvió con gran acierto. 

Lo fácil hubiera sido diseñar una cubierta decorada con monedas chinas, bambú… objetos que rápidamente enlazamos con la cultura oriental. Sin embargo, en el libro se describe la aplicación de la técnica de Feng Shui, de origen oriental, desde una perspectiva occidental. De ahí, que nos pareció más oportuno buscar una imagen que de alguna manera aunara ambas culturas, como símbolo de la posible integración de las mismas.

Lo encontramos en esta obra de Miquel Barber, quien gentilmente nos cedió la imagen. Se trata de un lienzo, se titula “Placer Congénito”, sugerente… A mí me recuerda al infinito, a las infinitas posibilidades y oportunidades que la técnica de Feng Shui nos plantea, que no deja de ser un reflejo de las que la vida nos ofrece.

En realidad, un libro no es Feng Shui, ni bueno ni malo, simplemente porque no es objetivo de estudio de esta técnica. Sin embargo, es sorprendente comprobar que las recomendaciones de un experto de la publicidad como es Luis Bassat, en “El libro rojo de la publicidad”, sobre el diseño están intimamente relacionadas con el orden del espacio que la técnica Feng Shui nos revela.

 

Feng Shui en libro

 

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Maru Canales

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