Dinero: energía en movimiento

30,agosto 2009

“El dinero no se acaba,
cambia de manos”
Olga Palacio

dinero

Es agosto, una pequeña ciudad de la costa española, en plena temporada. Cae una lluvia torrencial desde hace varios días, la ciudad parece desierta.
Todos tienen deudas y viven a base de créditos. Por fortuna, llega un ruso y entra en un pequeño hotel con encanto. Pide una habitación.
Pone un billete de 500€ en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones.

El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero. Este coge el billete y va a pagar su deuda con el criador de cerdos. A su turno, éste se da prisa para pagar lo que le debe al proveedor de pienso para animales.

El del pienso coge el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con la prostituta a la que hace tiempo que no paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.

La prostituta coge el billete y sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y al que todavía no había pagado y lo pone encima de la mesa del recepcionista.

En ese momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, coge el billete y se va de la ciudad.

Nadie ha pagado ni un Euro, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira al futuro con confianza.

Fuente: “Vivir en la luz”

Maru Canales

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Valoraciones

23,agosto 2009

“Lo importante es la acción, no es el resultado de la acción.

Debes hacer lo correcto, tal vez no esté dentro de tu capacidad,

tal vez no esté dentro de tu tiempo que haya algún resultado.”

Gandhi

fama y reconocimiento

Si nosotros no somos capaces de valorar nuestras acciones, buscamos el reconocimiento en los demás. Cuando así lo hacemos, implícitamente estamos reconociendo el valor de la opinión de otros, que quizá tampoco sepan reconocerse a sí mismos, por lo que difícilmente podrán valorarnos a nosotros.

Me recuerda a la historia de la Madre Teresa. Estaba tan convencida de lo que quería hacer y de cómo hacerlo, que se enfrentó a su congragación, que no sólo no reconocía su labor, sino que no la aprobaba e intentó en más de una ocasión frenarla enfrentándola a Roma. Fue su convencimiento personal, el valor que ella supo dar a sus acciones, lo que la llevó a conseguir que no sólo no la excomulgaran, sino que finalmente la permitieran crear una nueva congregación.

El reconocimiento social y la fama vinieron después, como consecuencia de su labor, aunque esto no fuera importante para ella porque sabía que no cambiaba en absoluto su valor, su entrega. Entonces parece que lo importante es el valor que nosotros damos a nuestras acciones: ¿cómo queremos actuar? 

Feng Shui en la empresa

Maru Canales

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En amor ar se

16,agosto 2009

enamorados

- ¿Recuerdas lo que hacias casi todas las noches cuando eras pequeña, bueno, hasta que te caías de sueño?

- Leía bajo las mantas con una linterna.

- ¿Por qué no encendías la lámpara de tu habitación?

- Para que pensarás que dormía, cuando en realidad leía a escondidas…

- ¿Nunca te preguntaste si tu linterna era mágica?

- No, ¿por qué debería habérmelo preguntado?

- ¿Se apagó una sola vez durante todos esos años?

- No – contestó Julia confusa.

- Y, sin embargo, nunca le cambiaste las pilas… Julia mía, ¿qué sabes del amor tú que sólo has amado siempre a quienes te devolvían una imagen hermosa de ti misma?

[...] ¿Serias capaz durante siete años de entregarte a alguien sin reservas, de darlo todo, sin límites, sin dudas ni temores, sabiendo que esa persona a la que quieres más que a nada en el mundo olvidará casi todo lo que habréis vivido juntos? ¿Aceptarías que tus atenciones, tus gestos de amor se borraran de su memoria y la naturaleza llenara un día esa amnesia con reproches y anhelos no cumplidos? 

“Las cosas que no nos dijimos”

Marc Levy

Este párrafo pertenece a la novela que acabo de leer. Entre sus líneas se descubren reflexiones interesantes sobre las relaciones, entre un padre y una hija, entre parejas que fueron y otras que se quedaron en proyecto… Como decía Fromm aprendemos a amar en casa y la relación “con” y “entre” nuestros padres es el primer ejemplo que conocemos y, probablemente sobre el que construiremos nuestro modelo (al menos hasta que nos demos cuenta y nos atrevamos a reinventarnos como amantes). 

En general, los padres proyectan una imagen hermosa de sus hijos, lo que nos facilita el proceso de enamorarnos en el futuro. Y, nuestra cultura nos ha enseñado que enamorarse es importante, me pregunto: ¿de quien nos enamoramos, de nosotros mismos (a través de la imagen que nos proyectan) o del otro…?, ¿es suficiente enamorarse…?

Hay un dato muy curioso, dejamos de estar enamorados por las mismas razones que nos enamoramos. Un día valoramos lo sociable que es nuestra pareja, es muy divertido. Con el tiempo nos horroriza, parece que los de “fuera” le importan más que los de “dentro”. Un día valoramos su romanticismo, el mismo que años más tarde nos agobia, es un pesado, siempre está encima mío, controlando lo que hago… Esto me sugiere que nos enamoramos de quien proyecta como anhelamos ser, nos des-enamoramos cuando no lo conseguimos. Quizá no es que el otro cambie, sino que uno mismo no lo ha hecho, no he cambiado = no he progresado. Y, me molesta que la actitud de mi pareja me lo recuerde constantemente… (como cuando practicando Feng Shui represento mis aspiraciones, reflejo en el entorno mis anhelos y cuando no hago nada para conseguirlos mi casa me molesta, me incomoda…).

Como se comenta en la novela, los expertos dicen que el periodo de enamoramiento dura aproximadamente siete años. Se me ocurre que quizá se deba a que enamorarse no es más que un primer paso para amarse, a través del espejo del otro. Algo así como un entrenamiento para llegar al objetivo de amar al otro y sentir el amor, lo que somos.

¿Qué es el amor…, un pensamiento, un sentimiento, una sensación, un gesto, una palabra, estar enamorado, perdonar, comprender, mimar, cuidar, proteger…? ¿He amado alguna vez a alguien que no proyectará una imagen hermosa de mi? ¿He amado alguna vez sin esperar nada a cambio…?

Maru Canales

Autora del libro “Feng Shui en la vida”

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La resilencia

9,agosto 2009

“En los momentos de crisis sólo la creatividad

es más importante que el conocimiento.”

Albert Einstein

resilencia

[...] Aquí aparece un término que empieza a estar de moda ahora en las empresas, aunque posiblemente sea tan antiguo como la propia humanidad: la resilencia. El término resiliencia se refiere a la capacidad de un individuo o de un grupo social de vivir y desarrollarse positivamente, a pesar de las difíciles condiciones de vida y más aún, de salir fortalecidos y ser transformados por ellas. Hay dos elementos básicos en la resiliencia, inherentes al ser humano:

  • La resistencia frente a la destrucción o la capacidad de proteger la propia integridad a pesar de la presión.
  • La capacidad de construir o reconstruir la propia vida a pesar de las circunstancias difíciles.

Transportado a la filosofía oriental estaríamos hablando de nuevo de la dualidad del concepto de crisis, como éxito y/o como fracaso, como dificultad y/o como oportunidad. Las crisis son conflictos de alta intensidad y por lo tanto con un alto poder de transformar individuos y sociedades. Los conflictos son la base del desarrollo, cuando aparecen están anunciando crecimiento, transformación y buenas noticias.

Feng Shui en la empresa

Maru Canales

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Tomando café…

2,agosto 2009

“Ama al prójimo,

como a ti mismo”

Jesús de Nazaret

 cafe

Siempre había valorado levantarse por la mañana tras el olor del café recién hecho. En realidad, lo que más la gustaba es que alguien se hubiera ocupado de hacer el café. O mejor dicho, no tener que esperar a que este se hiciera y, así poder disfrutar enseguida del primer placer  del día.

Hoy nadie hizo café para ella. Sintió una terrible desgana ante la evidencia de tener que  preparárselo. Estaba saliendo de la cocina cuando un pensamiento  la hizo volver.  ¿Te vas a privar a ti misma del placer de una taza de café porque lo tengas que hacer tú? ¿Cuántos cafés has preparado para otros sin sentir esta desgana?

Ya con su taza de café en la mano, disfrutando su olor,  su gusto, su calor… quiso descubrir por qué sentía esa desgana a hacer cosas para ella misma. ¿Cómo era posible que no la sintiese cuando lo hacía para alguien? Era madre, esposa y profesional, estaba muy acostumbrada a hacer cosas para otros, pero no para ella. ¿Por qué?

Es cierto que  cuando los demás la  agradecen lo que hace se siente bien,  le gusta ser reconocida. Cuando no es así, se enfada,  se siente una víctima de la situación. Entonces, ¿lo que busco en realidad es la aprobación de los demás? Esto la sonó a algo que había leído hace unos días, como de niños aprendemos el papel del complaciente, si hago las cosas bien me quieren… , si demuestro mi capacidad de sacrificio me convertiré en una buena madre, esposa y profesional.  Y, oyó el eco de su madre en la cabeza, ¡yo que siempre me sacrifiqué por vosotros…!

Sorbo a sorbo, aquel café siguió inspirándola en el análisis de su actitud. Cuando era pequeña buscaba un beso, una caricia, un abrazo… Sin embargo,  aprendió a contentarse con un ¡qué buena eres, qué bien lo haces! Ella hubiera cambiado un buen café por un beso cariñoso, su plato preferido por un abrazo… ¿Mis hijos, mi marido, mis amigos, mis clientes… se sentirán igual?, ¿quizá me he centrado en el  “buen hacer” para escudarme y no tener que demostrar mis sentimientos?

¡Qué sutiles podemos llegar a ser!, una sonrisa triste invadió su cara. Me creía “Doña Sacrificada” y resulta que soy “Doña Exigencias”, culpando a los demás de mis carencias emocionales, obligándoles a un reconocimiento por mi obsesión de hacer, por mi obsesión de dar, eso si, a cambio de un reconocimiento. ¡Si ni yo misma valoro hacer café para mí, ¿por qué lo han de valorar los demás, por qué les exigo que lo hagan…? !

Maru Canales

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