La brújula

17,junio 2010

“Somos como alguien sumergido en el agua,

 que se queja de que no tiene nada que beber”

Hsue-Feng

La técnica de Feng Shui, como la brújula que utiliza, no sabe nada que nosotros no sepamos, es un cúmulo de conocimientos sobre nuestra relación con el entorno. Pero esos conocimientos provienen del hombre, de hombres que a través de su experiencia y de la observación del entorno, el mismo en que toda la humanidad siempre ha vivido, han decidido consolidar sus conocimientos en una técnica y la han querido llamar Feng Shui.

La brújula es un instrumento imprescindible para la puesta en marcha de la técnica Feng Shui, para conocer donde están localizadas las posibles situaciones dentro de un espacio. Existe un orden en la naturaleza que se refleja en nuestros espacios.

Sin embargo, la técnica Feng Shui no puede decirnos cuales son nuestros objetivos personales en cada aspiración, igual que la brújula solo puede indicarnos el camino cuando nosotros previamente sabemos donde ir. Por eso, si le preguntamos a la brújula por donde está la salida siempre nos contestará “no sé”. Puede que indique alguno de los puntos cardinales, Norte, Sur, Este u Oeste (no sé), puede que la flecha nos indique Noroeste y/o el opuesto Sur Este (no sé) o el Noreste y/o su opuesto el Sur Oeste (no sé). Ante una pregunta abierta, cualquier combinación que la brújula pueda ofrecernos siempre será “no sé”.

Para que una brújula pueda ayudarnos, indicándonos  el camino, siempre tendremos que comunicarla cual es el camino que hemos elegido. Así, siempre que la preguntemos sobre la localización de cualquiera de las orientaciones del espacio, nos la indicará.

Feng Shui en la vida, pág 55

 

Maru Canales

Autora del libro “Feng Shui en la vida”

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Feng Shui en Navidad

18,diciembre 2009

“Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año”

Charles Dickens


Se acerca el tiempo de Navidad y hay una serie de cuestiones que la gente me pregunta en cuanto al Feng Shui. Voy a intentar resumirlas en este artículo:

  • Adornos navideños,

Los adornos navideños que solemos utilizar forman parte de nuestra cultura y tradicción y todos ellos están impregnados de buenos deseos. Por esta razón, es positivo adornar la casa para que nos inspire el espiritú positivo de la Navidad: paz y amor. El año pasado, en La Navidad en Feng Shui, hice referencia a un artículo que Lillian Too había escrito en este sentido.

Además,  tendría en cuenta que aquello que coloquemos nos guste, como se comentó en el artículo “La belleza en Feng Shui”

  • Felicitaciones

En este sentido es importante recordar lo que se decía en el artículo “El poder de la palabra” y lo agradable que es no solo recibir una felicitación, sino darla.

A lo largo de algunos artículos hemos visto ejemplos de como deberían ser las felicitaciones, a continuación os facilito los enlaces:

  • Regalos,

No es fácil determinar si un regalo es o no Feng Shui. Lo más importante, desde mi punto de vista, es que se trate de algo que represente lo que queramos comunicar al que lo recibe y que le guste a esa persona.

Asimismo, a la hora de realizar nuestra lista puede ser interesante aplicar la ley de atracción, como nos explican en el secreto y hemos resumido en el artículo “Carta a Papá Noel” . Una vez que tenemos claros nuestros deseos estamos preparados para escribir nuestra carta, como en el ejemplo de la “Carta a los Reyes Magos”

Los mejores regalos son gratis, como el del artículo “Feng Shui en un regalo”, los otros hay que comprarlos:

  • Propósitos de año nuevo,

Para ayudarnos a realizar nuestra lista podemos tener en cuenta los consejos de Paulo Coelho, de Madre Teresa, de Alex Rovira y practicar Feng Shui:

¡Feliz Navidad,  feliz 2010! 

Feng Shui en 2010

Maru Canales

Autora del libro “Feng Shui en la empresa”

Autora del libro “Feng Shui en la vida”

Feng Shui

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Cuando ronda la muerte…

21,noviembre 2009

“La muerte es el principal agente de cambio de la vida,

retira lo viejo para dejar sitio a lo nuevo.

Si vives cada día como si fuera el último,

algún día tendrás razón”

Steve Jobs

Cuando era pequeña iba a un colegio de monjas, en él había un convento. Cada vez que una de ellas moría, todas las niñas íbamos en procesión a despedirla. Recuerdo que colocaban el féretro en el centro de una gran sala, las vestían con un hábito blanco. En más de una ocasión repetí  visita, me llamaban muchísimo la atención sus caras relajadas, su piel de cera, la sensación de sus cuerpos vacíos, muertos… ¿Dónde estaban ellas?

Más adelante viví la muerte de mis dos abuelos.  Últimamente me he acordado mucho de la de mi abuelo Paulino. Pasó dos años en casa enfermo, tenía cáncer, esperando la muerte. Todas las tardes, después del colegio le visitaba. El me esperaba con mis dulces favoritos. Siempre tenía visita, su tertulia de amigos se había trasladado al salón de su casa. Yo, me sentaba en alguna esquina del salón y simplemente le observaba. Sabía que se iba a morir, aunque mis padres me lo negasen. Hoy, después de casi treinta años, descubro que era aquello que me llamaba la atención y observaba en él, vivía el momento presente, disfrutaba de los pequeños grandes placeres de la vida. Me doy cuenta que fue mi gran aprendizaje para vivir mi circunstancia actual.

Incluso en mi época adolescente volví a tener la oportunidad de convivir de nuevo y muy de cerca con una enferma terminal, una de mis tías en Madrid tenía una enfermedad degenerativa. Allí estaba yo, todos los domingos puntual a mi cita. Me fascinaba su actitud, la interesaba mi vida universitaria, mis líos de adolescentes… la economía, la política, la actualidad. Era una gran lectora y una gran conversadora, sus recomendaciones literarias eran fabulosas. Pero, se iba a morir, ¿era consciente?

Toda esta admiración hacía la muerte se acabo para mí de un plumazo, el día que fui madre.  Empecé a sentir un miedo atroz a morir, a dejar a mis hijos solos… Y, de alguna manera morí. Me alimentaba de mi papel de madre, al resto morí, me dormí. Deje de hacer todo aquello que me gustaba pero podía tener un riesgo…  Todo aquello que pudiera sonar a cambio me producía un enorme rechazo. Estaba más muerta que mi abuelo o mi tía esperando la muerte física y cercana. Había momentos fugaces en los que me daba cuenta, pero mi mente me ayudaba a esquivarlos. Hasta que un día, llegó el despertador en forma de coxis roto, se había acabado el recreo, vuelta a la vida, comienza el despertar…

Ahora, haberme acercado a la posibilidad de mi muerte física me ayuda a aceptar mi muerte a cada instante. Lo que curiosamente me lleva a aprender a sentir la vida. Así, se convierte en una experiencia de gran intensidad, me ayuda a descubrir como quiero vivirla, lo que de verdad me importa. Ya no me preocupa morir y dejar a mis hijos, me ocupa trasmitirles lo que he descubierto, seguir aprendiendo con ellos. Y, se me ocurre que éste sea el secreto de la vida, aprender. ¿En qué cuerpo?: es lo de menos…, ¿en cuanto tiempo?: no importa, el tiempo no existe.

Maru Canales

Aprendiz

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Primeras impresiones

14,noviembre 2009

“Para cambiar un cuadro de sitio,

primero hay que verlo”

Dicen que la primera impresión es la que cuenta. Yo creo que no, una cosa es la intuición y otra la impresión. Que duda cabe que para mirar algo primero hay que verlo, “darse cuenta”.

El acto de mirar es muy parecido al acto de escuchar, dejamos que aquello observado nos hable, se manifieste en toda su extensión. Si no escuchamos, nos podemos perder su mensaje…

Como siempre, nosotros somos libres de decidir a qué nivel de profundidad vivir, quedarnos en la superficie de las cosas, las primeras impresiones o pasar a lo esencial.

Maru Canales

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Cuando cambié el ibuprofeno por una palabra

1,noviembre 2009

“Todo lo que sucede en tu vida y en tu cuerpo

comienza por algo que sucede en tu conciencia”

Vanesa Saavedra

ibuprofeno

Cuando me casé, empecé a tener hijos y dejé de trabajar fuera de casa. Mi vida cambió 360º, de la noche a la mañana me convertí en ama de casa, mamá y esposa. Poco a poco, aprendí a gestionar mis nuevas tareas y pude encontrar el tiempo para dedicarme a muchos hobbies que tenía pendientes. En aquella época, huía de todo aquello que pudiera sonar a cambio.  Tenía la sensación de que si el cambio tendría que venir lo haría, la vida me avisaría. Así fue.

Habían pasado ocho años. Era una tarde de domingo cualquiera. Salí con mis hijos a buscar una película. Estaba lloviendo, así que corrimos al salir del coche. Dos metros antes de llegar al establecimiento me resbalé y caí. Me fracturé el coxis. El aviso acababa de llegar, el recreo había terminado. Durante dos meses tuve que estar en reposo, tiempo en el que intenté descubrir a qué podría dedicarme, qué me estaba tratando de decir la vida. Curiosamente, mientras tanto, también me dediqué a estudiar Feng Shui. Hacía ya unos diez años que había descubierto esta técnica y siempre que viajaba y tenía oportunidad me compraba un libro. Algunos, los había dejado por su complejidad en espera de tener el tiempo suficiente para profundizar y entenderlos, ahora lo tenía.

Con el tiempo me recuperé de la lesión y empecé a dedicarme al Feng Shui de manera profesional. De vez en cuando, el coxis me dolía, especialmente cuando iba a cambiar el tiempo, o eso creía yo…

Tenía el teléfono de Vanesa Saavedra en mi móvil guardado desde hacía más de tres años. Me lo había dado una amiga mía, era clienta de ella y la gustaba tanto su trabajo que de vez en cuando me insistía en que la llamara. Os podéis imaginar que en esta época la insistencia fue en aumento. Ahora, si la llamé, el cambio ya no era un problema para mí, había llegado y cualquier ayuda era bienvenida.

Vanesa me explicó su trabajo, como a través del cuerpo podía conocerme mejor, aprender a interpretar esos mensajes que yo intuía que la vida me daba. Y, lo que me pareció más interesante, asegurarme que mi cuerpo no me limitaría, sino que me apoyase en la consecución de mis sueños, de mis objetivos en la vida. Acabó diciéndome, es como el Feng Shui aplicado al cuerpo. Desde entonces trabajo mi cuerpo con la guía de Vanesa.

Entiendo cada nuevo proyecto, cada nuevo objetivo como una nueva melodía a tocar. Lo comento con Vanesa, cual es la melodía, como me gustaría que sonase y ella me guía en como afinar mi instrumento y como mantenerlo. Lo cierto es que durante todo este tiempo de trabajo había un asunto que salía de forma recurrente, el dolor de coxis. Con su ayuda descubrí que no tenía nada que ver con el cambio de tiempo meteorológico, sino con mi miedo a no ser capaz de conseguir lo que me proponía. Así, cuando el coxis me llamaba la atención empecé a hablar con él y decirle con determinación, sé que tengo miedo pero soy capaz de conseguirlo. Ya no recuerdo cuando fue la última vez que tome ibuprofeno para este dolor.

Son muchas las anécdotas que os podría contar de mi trabajo con Vanesa durante estos años, esta de hoy es una de ellas. Además, estoy segura que son mucho mejores las que podríais contar cada uno de vosotros sobre vuestro cuerpo. Por eso, os invito a la Conferencia que Vanesa dará en Espacio OCTO este próximo jueves, podéis ver la información pulsando aquí.

Maru Canales

Autora del libro “Feng Shui en la vida”

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Ticket espiritual…

23,octubre 2009

“Las decisiones de Dios son misteriosas,

pero siempre a nuestro favor”

Paolo Coelho

Tickets
 

Actualmente somos muchos los que nos hemos involucrado en el camino espiritual. No sé sabe muy bien cuáles son las razones que hacen que unos empiecen a recorrer este camino y otros no, se trata de una decisión personal, que se toma en nuestra profundidad. Normalmente viene acompañada de algún suceso trágico para nosotros, de insatisfacción generalizada y cada vez más de una simple y gran inquietud.

En cualquier caso el camino ofrece en un principio grandes liberaciones, grandes expectativas. Solemos notar una gran liberación a la vez que empezamos a ampliar nuestra perspectiva, lo que sin duda conlleva inmediatamente una mejora en el bienestar personal. Pero este es un camino que no acaba nunca y, aunque ofrece grandes mejoras, siempre es a través de grandes aceptaciones, que hay que atreverse a mirar y traspasar.

En mi caso personal, tenía la sensación de que esta inquietud de alguna manera había nacido conmigo, siempre tuve una gran curiosidad por entender la vida. Y, si me fijo, veo que en la actualidad el camino espiritual está inmerso en todos los ámbitos, personal y profesional… Sin embargo, me quedó atónita ante los acontecimientos de los últimos días y, me descubro intentando trampear al destino, a la realidad.

Hace seis meses me cambié de casa. Os podéis imaginar la dificultad que podía suponer para mí elegir una casa sabiendo Feng Shui, la casa perfecta no existe… Decidí utilizar mi intuición y aceptar el mensaje, el reto que la vida me ofreciese. La encontré y, efectivamente no sé si la hubiese aceptado sin esta actitud. Pero, otro día hablaremos de mi casa. Hoy solo os quiero comentar un detalle que está directamente relacionado con mi situación actual.

Al llegar a decorar mi habitación me doy cuenta de los retos que me plantea, en una pared el armario empotrado, en otra una ventana. Me quedan dos paredes para colocar la cama. La natural en la que se han dejado enchufes e interruptores de luz, mi dirección de “pérdida” y, los pies de la cama mirando a la puerta. La otra opción, una buena dirección para mí, pero sin lógica en la decoración. Yo, que a veces me paso no sé si de atrevida o de lista, decido dormir en mi dirección de “pérdida” y, me convenzo de que estoy haciendo una prueba, hay que investigar lo que se dice y se escribe… Pues se acabó la investigación, resultado tumor cancerígeno. Por supuesto, he cambiado la posición de mi cama y, curiosamente, la habitación ha quedado más acogedora, ahora no puedo poner mesitas de noche a los lados de la cama (lo cierto es que nunca las usé) pero me ha quedado un rincón libre bastante amplio que he decorado como a mí me gusta, por fin tengo mi rincón de meditación en mi propia casa, algo que siempre quise.

Lo reconozco, ¡como a mí que soy maestra de Feng Shui me va a afectar una orientación!. No, no se trata de que te afecte o no, se trata de un aviso, de un mensaje que no quisiste escuchar. Lo mismo que hice con las consecuencias físicas evidentes que me estaban sucediendo… todas mis amigas diciéndome, yo iría al médico. Pues yo no, porque no estoy enferma, todo forma parte de mi proceso… (yo cuando me pongo soy muy, pero que muy inconsciente).

Como estos, hubo muchos otros mensajes que no escuché, hoy los veo. Una de las grandes características de mi programa es “ocultar”. Aunque funciona en cualquier ámbito, en ese momento lo empezaba a descubrir, ahora veo que era otro mensaje. En este fue claro, si no vas al médico y no te dicen que tienes cáncer, no lo tienes… Es más, fui un par de veces a urgencias y no me vieron nada, por supuesto se lo hice saber a todas mis amigas.

Creí que tenía acumulación de tickets espirituales, como esos que te dan en el súper y vas canjeando por regalos. Estoy estudiando en la Escuela de Desarrollo Transpersonal, en donde nos dedicamos a autodescubrirnos a nosotros mismos como paso previo para guiar a otros en sus procesos, mis resistencias tampoco las vi. Entonces, mi casa me avisa, ya sabe la vida que es una buena manera, me dedico a ello, ni lo huelo. Los últimos libros que he leído, por ejemplo El Silencio, empiezo a leerlo, una chica que medita y tiene cáncer, antes de acabarlo se lo dejo a una amiga, creo que lo necesita más que yo… (mi amiga no tiene cáncer, yo si).

Pero hay más, el médico me habla de su diagnóstico y solo me faltó sacar la cartera y buscar uno de esos tickets… Este no sabe lo que dice, yo, yo que medito, me busco… (jajaja y no me encuentro…). Me receta mil pruebas para la semana siguiente y, yo sigo pensando en mis tickets, va a alucinar cuando vea que no hay nada, comienza mi carrera por todas las técnicas que conozco que me puedan liberar de esta situación…

Llegan los resultados, empiezo a leer el informe y es tal el bofetón que no puedo acabarlo. Maru, no nos queda otra que aceptar. No hay tickets de cambio, pero hay un conocimiento y una experiencia que poner en práctica y que me guiará. Mi cuerpo está hablando, me callo y empiezo a escuchar. Y, de repente sucede, es mucho lo que teníamos que hablar… Gracias a la vida que me da tantas oportunidades y avisos. Ahora veo el camino, he de cambiar el rumbo de mi fuerza (lo burra que puedo ser) y de mi energía hacía donde se ve y se escucha, donde se crece y se sana.

Paradojas de la vida, el camino espiritual es mucho más que un simple ticket, es el viaje completo al despertar.

Maru Canales

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Cómo nos comunicamos…

26,septiembre 2009

La raza humana, lejos de extinguirse, cada día es más numerosa en el Planeta Tierra. Aún tratándose de una raza eminentemente social, el sentimiento de soledad del ser humano aumenta. Hemos vivido la mayor revolución tecnológica en las comunicaciones. Sin embargo, cada vez nos resulta más difícil comunicarnos…

Quizá nos hemos acostumbrado a utilizar algún tipo de instrumento (teléfono, ordenador…) tras el cual escudarnos y evitar así la comunicación cara a cara, en la distancia corta. Teniendo en cuenta que lo más importante en comunicación es lo que no se dice, parece que nos perdemos lo más interesante.

He encontrado este video que refleja muy bien y con mucho sentido del humor nuestras carencias actuales:

Desde el punto de vista de Feng Shui me ha llamado la atención la casa del protagonista, las paredes vacías, ni un cuadro, ni una imagen. No hay comunicación con el entorno inmediato, quizá por ello tampoco con las personas cercanas. Es curioso, cuando empieza la relación y según ésta se va desarrollando cómo el protagonista toma partido en la decoración de su casa, aunque sea en la nevera… Y, así se refuerza en su anhelo de establecer mayor contacto con la chica, aunque sea de manera inconsciente.

Pero, en este caso, el orden de factores si altera el producto. Al revés funcionaría aún más. La diferencia radica en que lo haríamos de una forma consciente, lo cual es doblemente poderoso. Podemos reforzar nuestros anhelos y motivarnos en el camino a conseguirlos a través de mensajes en el espacio que habitamos.

En ambos casos, aparecerán nuestros retos a superar. Todo anhelo suele llegar acompañado de uno o varios retos. Descubrirlos y reflejarlos en el entorno también ayuda a superarlos. ¿Por qué nos dará tanto miedo acercarnos a alguien? ¿Y si me rechaza…? ¿Y, si no me acerco que dejo de vivir, qué experiencia me perderé…?

Maru Canales

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