Padres e hijos

17,septiembre 2007

“Los hijos no necesitan padres impresionantes, sino seres humanos que hablan su lenguaje y sean capaces de penetrar en su corazón”

Anualmente archivamos millones de experiencias, negativas o positivas, involuntariamente. El aprendizaje depende del registro diario de miles de estímulos externos (visuales, auditivos, táctiles) e internos (pensamientos y emociones).

Así como en los ordenadores podemos decidir que guardar, en la memoria humana se registra todo involuntariamente, lo que captamos queda registrado automáticamente.
feng shui hijos

Como los medios de comunicación saben muy bien, todas las experiencias que contienen un alto tono emocional originan un almacenamiento privilegiado en nuestra memoria. De ahí, que el amor o el odio, la alegría o la angustia provoquen un registro intenso.

Nuestros hijos fotografían cada momento y todo aquello que han registrado ya no puede borrarse, como mucho puede ser reeditado por nuevas experiencias basadas en las viejas. Por ello, es muy importante que pensemos en la educación que queremos darles, en que nuestras palabras y acciones diarias sean coherentes. Además, si lo creemos oportuno, podremos reflejarlo en nuestra vivienda a través de la técnica de Feng Shui (la aspiración de los hijos se representa en el mismo lugar que la creatividad).

Este es el planteamiento del famoso psiquiatra Augusto Cury en el libro “Padres brillantes, maestros fascinantes”, que nos propone siete hábitos de ayuda:

  • Los buenos padres dan regalos, los padres brillantes ofrecen su propio ser

Dar a nuestros hijos aquello que no se puede comprar con dinero: nuestro ser, nuestra historia, nuestras experiencias, nuestro tiempo… Dejemos que nuestros hijos compartan nuestra vida, ninguna técnica psicológica funcionará si el amor no funciona

  • Los buenos padres nutren el cuerpo, los padres brillantes nutren la personalidad

Todo lo que toca la emocionalidad afecta drásticamente a la memoria y constituirá la personalidad. Nuestros hijos están en contacto diario con miles de estímulos seductores que tratan su memoria como un cubo de basura. Así encontramos jóvenes angustiados por sus resultados escolares, su aspecto físico, su falta de afectividad… toda una serie de condicionantes que reflejan su falta de autoestima y como resultado su falta de alegría

“Prepara a tus hijos para ser, el mundo los preparará para tener”

Actualmente ser unos padres inteligentes, de éxito y sanos no es garantía para que nuestros hijos desarrollen una personalidad sana.

  • Los buenos padres corrigen errores, los padres brillantes enseñan a pensar

Insistimos en educar a nuestros hijos como si fueran aparatos lógicos que solo necesitan seguir un manual de reglas: nosotros nos pasamos años diciendo lo mismo y ellos repitiendo los mismos fallos.

“Educar no es repetir palabras, es crear ideas, es encantar”

Necesitamos utilizar la creatividad y la sinceridad para llegar a sus emociones, para superar sus expectativas.

“Si educas la inteligencia emocional de tus hijos con elogios cuando esperan un enfado, con aliento cuando esperan una reacción agresiva, con una actitud afectuosa cuando esperan un ataque de rabia, se quedarán encantados y verán en ti a una persona con grandeza. Los padres se vuelven así agentes de cambio.”

Inteligencia Emocional, Goleman

  • Los buenos padres preparan a sus hijos para los aplausos, los padres brillantes preparan a los hijos para los fracasos

Si los padres no sabemos aceptar nuestros errores no podremos enseñar a nuestros hijos a aceptar los suyos y crecer con ellos. Si no pedimos disculpas no podremos enseñar como no ser arrogantes, si no admitimos nuestra inseguridad no podremos enseñarlos a trascender en sus fracasos…

“La capacidad de quejarse es el abono de la miseria emocional, y la capacidad de agradecer, el combustible de la felicidad”

Tenemos que enseñar a nuestros hijos que la felicidad no es casualidad, que se puede perseguir y que se encuentra en las pequeñas grandes cosas de la vida, en las flores, en la luna, en los abrazos amigos, en las sonrisas…

  • Los buenos padres conversan, los padres brillantes dialogan como amigos

Muchos padres e hijos conviven en el mismo techo pero viven en mundos lejanos, el condimento indispensable para unir esos dos mundos y construir una relación sana es el diálogo.

“Conversar es hablar sobre el mundo que nos rodea, dialogar es hablar sobre el mundo que somos”

“Dialogar es contar experiencias, es hablar de lo que está oculto en el corazón, es penetrar más allá de la cortina de los comportamientos, es desarrollar inteligencia interpersonal”

Inteligencias múltiples: La teoría en la práctica, Gardner

  • Los buenos padres dan información, los padres brillantes cuentan historias

El Maestro de los maestros fue un excelente educador porque era un narrador de parábolas. Todas las que contó hace dos mil años eran ricas historias que abrían el abanico de la inteligencia, destruían prejuicios y estimulaban el pensamiento. Ese es uno de los secretos por los cuales vivía rodeado de jóvenes.

Todos necesitamos un sueño por el que vivir, los contadores de historias son vendedores de sueños…

  • Los buenos padres dan oportunidades, los padres brillantes nunca desisten

Este punto recuerda a la parábola del hijo pródigo. A veces, los padres somos los únicos que podemos ver el potencial escondido de nuestros hijos. Sembramos semillas con la esperanza de que algún día estas germinarán. Mientras esto sucede sufrimos por ellos y necesitamos cargarnos de una gran dosis de paciencia que nos aporta el gran amor que sentimos por ellos.

Lamentablemente no existen escuelas para que los padres aprendamos a educar con total garantía de éxito. La situación actual es bastante complicada, nunca en la historia habíamos visto a niños y jóvenes dominando de tal manera a los adultos. Hemos de aprender a decir no sin miedo, a no ceder a sus chantajes, a poner límites… Si no lo hacemos nosotros como podrán afrontar la vida en la sociedad actual…

Educar requiere tiempo de dedicación y esfuerzo por nuestra parte, aunque seguramente pocas actividades sean tan gratificantes. Enchufar a los niños a la televisión es cómodo, pero no es rentable a medio-largo plazo, nos aporta demasiados problemas.

Espero que esta información nos ayude a ser padres excelentes:

“Un educador excelente no es un ser humano perfecto, sino alguien que tiene serenidad para darse y sensibilidad para aprender”

Maru Canales

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