Sexo y Feng Shui

19,octubre 2007

“Los varones tienen el doble de espacio cerebral y capacidad de procesamiento dedicados al sexo que las mujeres. Mientras éstas tienen una autovía de ocho carriles y los hombres una carretera secundaria para procesar la emoción, los hombres cuentan con un aeropuerto como el O`hare de Chicago para procesar ideas sexuales, mientras las mujeres solo tienen el aeródromo de al lado donde aterrizan aviones pequeños y particulares.”

 Louann Brizendine, El Cerebro Femenino

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En este artículo vamos a referirnos al yin y el yang del sexo (los opuestos complementarios), a las diferentes perspectivas entre hombres y mujeres con el objetivo de encontrar alguna clave que pueda ayudarnos a través de la decoración de nuestro entorno.

 Nuestra experiencia nos hace saber que hombres y mujeres nos enfrentamos al sexo desde diferentes perspectivas, pero estoy segura que el conocimiento y entendimiento de estas diferencias nos pueden ayudar a entendernos mejor y a  facilitar las relaciones.

Los datos científicos lo confirman: El disparador del deseo sexual para ambos sexos es la testosterona andrógena, como promedio los hombres tienen de diez a cien veces más testosterona que las mujeres. Es evidente que en estas cuestiones el hombre lo tiene más fácil, cualquier pequeño detalle puede afectar a la acción de la amígdala femenina, cortando el interés sexual e incluso el orgasmo iniciado.

Especialmente en la excitabilidad de las mujeres influyen factores tanto biológicos como psicológicos, factores que en realidad son las caras opuestas de la misma moneda:

  • Los preliminares,

La mayoría de los terapeutas sexuales dicen que para las mujeres los preliminares son todo aquello que sucede en las veinticuatro horas anteriores al acto, mientras que para los varones es lo que sucede tres minutos antes.

  • Relaciones positivas,

En las primeras fases de la relación en las que la pasión es más intensa o cuando la mujer está profundamente enamorada y siente que su pareja la desea y adora, es más proclive a las relaciones sexuales.

Si el transcurrir del tiempo y la convivencia afectan a la relación en forma negativa, repercutirá en su deseo sexual: una mujer no puede estar enfadada con su pareja y al mismo tiempo desear tener sexo con él (al menos las 24 horas anteriores al acto). De hecho, el enfado con la pareja es la principal causa de problemas sexuales, según los expertos en estas cuestiones.

  • Relajación,

Aunque pueda parecer contradictorio, la puesta en marcha sexual de la mujer empieza con una desconexión del cerebro. Para conseguir un orgasmo es necesario que la amígdala, centro del  temor y la ansiedad del cerebro, esté desconectada. Cualquier preocupación en el último minuto – trabajo, niños, compromisos…- puede interrumpir la marcha hacia el orgasmo.

Por cierto, se ha descubierto que el orgasmo femenino es muy importante para facilitar la fertilización del óvulo.

  • Ternura,

Los sistemas cerebrales del varón en cuanto al sexo pueden activarse a través de la vista, simplemente con una mujer que pase a su lado. En el caso femenino podemos encontrar una de las claves en la ternura, expresada a través del tacto y de la comunicación.

El cerebro masculino ante la falta de deseo sexual de su pareja piensa que ésta ya no le ama. Es lo mismo que le sucede al cerebro femenino con falta de comunicación verbal.

  • El olfato,

Al igual que el interés sexual femenino aumenta y disminuye de acuerdo con sus ciclos menstruales, la sensibilidad de su nariz también. El olfato altera las percepciones cerebrales y las emociones, influyendo en los deseos, entre ellos el deseo sexual.

Como hemos podido comprobar la maquinaria que pone en marcha el deseo sexual femenino es bastante sensible a todo lo que acontece alrededor: un olor, un golpe en una rodilla, recordar una preocupación, la vista de algún objeto que la desagrade… De ahí que el momento de las vacaciones sea uno de los mejores afrodisíacos femeninos.

Por todo lo mencionado en este artículo, se hace interesante evaluar cada detalle de la decoración de nuestro dormitorio (o el lugar que creamos oportuno) asegurándonos que facilita nuestros propósitos, tal y como comentamos en artículos previos sobre Feng Shui y Sexo, a los que se accede pulsando aquí.

Maru Canales

Autora del libro “Feng Shui en la vida”

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