Platón, física cuántica, Matrix y Feng Shui

1,febrero 2008

“Cuando conozcas a alguien debes hacerle en silencio una pregunta: ¿cuan grande es tu mundo? Es una de las cosas más importantes que puedes saber de una persona…”

Nury Vittachi, “El Maestro de Feng Shui” 

A través de la Alegoría de la Caverna, Platón apuntaba lo limitada que es nuestra realidad, creemos que la realidad es solo aquello que conocemos o vemos. Ahora, en el siglo XXI, nos creemos más libres que el hombre de la caverna descrito por Platón, pero quizá solo se trate de una ilusión…

Los científicos expertos en física cuántica le dan la razón a Platón:

“solo vemos aquello en lo que creemos”

Y así se reflejó en la película “Matrix”

Teniendo en cuenta que cada uno es el arquitecto de su propia vida, de su propio mundo, de su propio espacio, deberíamos saber contestarnos a unas cuantas preguntas: ¿dónde está mi mundo: dentro o fuera de la caverna?, ¿cuál de ellos quiero que sea mi mundo?. Entiendo que la contestación a ambas preguntas podría estar encerrada en la respuesta a la siguiente, ¿cuál es mi finalidad en la vida?

Claro, contestar a esta pregunta nos facilita mucho la vida, podemos poner rumbo fijo a nuestro objetivo, podemos comunicárselo a la vida para que vaya preparando el camino, podemos practicar Feng Shui con objetivos claros y concretos e incluso aprender la técnica de Feng Shui.

Como decíamos en Feng Shui 2008:

“No hay viento favorable para el que no sabe dónde va”

Séneca

Maru Canales

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El Maestro de Feng Shui

2,septiembre 2007

“Hay cuatro cosas que no permiten tener paz a la gente. La primera es la vida larga; la segunda, la reputación, la tercera, el rango; y la cuarta, la riqueza.

Los que tienen estas cuatro cosas temen a los fantasmas, temen a los hombres, temen el poder y temen el castigo.

Las cosas que quieres son las que no quieres.”

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Este verano he leído una novela titulada “El Maestro de Feng Shui“, escrita por Nury Vittachi. En ella, el autor nos introduce en el mundo del aprendizaje de la técnica de la mano de un profesional de Singapur y su alumna occidental, analizando nueve proyectos enrevesados y divertidos.

A lo largo de la novela, el Maestro de Feng Shui nos invita a la reflexión a través de alguna historia propia de la cultura oriental. Esta es una forma bastante habitual de contestar a nuestras dudas, utilizada por los maestros orientales, al menos los que yo he conocido. A mí me encanta y por eso reproduzco aquí una de ellas:

“Los enseres de la vida de un hombre no son su vida.

Pero los enseres de la vida de un hombre son su vida.”

¿Es una contradicción? Si, pero también no. Pensemos en la siguiente imagen:

Hace calor y estas sentado bajo un árbol muy pequeño. Esto es bueno porque hay sombra, puedes ver todo lo que hay alrededor y ningún intruso puede sorprenderte. Pero hay sombra para una persona sola y no tienes sitio para recibir visitas. Pronto te sientes solo.

Te trasladas a un árbol más grande, cuya sombra alcanza para dos o tres invitados. Es muy bonito, pero tiene un tronco demasiado ancho y no puedes ver si alguien se oculta en ese espacio detrás de ti.

Algunos envejecemos. Nos trasladamos a árboles más voluminosos. Encuentras una higuera de Bengala tan grande que una aldea entera podría ponerse a su sombra. Ahora tienes un mundo realmente grande pero es peligroso. Detrás de ti hay un espacio desconocido, igual de grande que el espacio que tienes ante ti.

Algunas personas nunca llegan a una higuera de Bengala. Otras se trasladan de mundos pequeños a mundos grandes, pero algo en su vida las asusta y al final regresan a mundos muy pequeños.

Cuando conozcas a alguien debes hacerle en silencio una pregunta: ¿Cuan grande es tu mundo? Es una de las cosas más importantes que puedes saber de una persona.

A veces conoces a alguien y te das cuenta de que tu propio mundo no es lo bastante grande para darle cabida. Entonces debes tomar una decisión: ¿le dices que no hay suficiente espacio o te trasladas a un árbol más grande?

No preguntes a los inmortales cuan grande es el mundo:

“El mundo lo haces tú”

Maru Canales

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Feng Shui

4,julio 2007

feng-shui.jpg“¡Ahora lo entendía! El Feng Shui era la razón por la cual, desde que había llegado a China, todas las edificaciones me habían parecido tan exquisitamente armoniosas. Lo increíble era que hubiera una ciencia milenaria dedicada sólo a eso. Los celestes eran muy peculiares, desde luego, pero esas rarezas les habían acercado a la belleza de una manera desconocida para nosotros, los occidentales”.

Matilde Asensi, “Todo bajo el cielo”

Para poder entender la técnica de Feng Shui en su contexto, hemos publicado los siguientes artículos:

Sobre como funciona y los resultados que podemos obtener:

Asimismo, hemos podido ver ejemplos de la práctica en el centro de Hong Kong y a través de Telecinco en la oficina de Madrid de una Empresa de Executive Search, Bao & Partners:

 Maru Canales

Curso de Feng Shui

Artículos Feng Shui

Feng Shui 2010

Relación de artículos publicados en este blog

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Feng Shui en la literatura actual: “Todo bajo el cielo”

7,enero 2007

“Todo bajo el cielo” es el título de la última novela de Matilde Asensi, que he tenido el placer de disfrutar estas pequeñas vacaciones de Navidad. A través de la protagonista de la novela, una española de viaje en China, vamos descubriendo de manera apasionante, la cultura, la historia y la filosofía china, incluyendo el Feng Shui:

Pues verá, el Primer Emperador creía en el K`an-yu tanto como cualquier chino que se precie. Todos los hijos de Han pensamos que hay que vivir en armonía con el entorno y con las energías del universo y, por eso, estamos convencidos de que, según el lugar donde construyamos nuestra casa…, las cosas nos irán bien o mal. La salud, la longevidad, la paz y la felicidad dependerán en buena medida de nuestra relación con las energías que tenga el lugar elegido para vivir y con las que circulen por el interior de nuestra casa, nuestro negocio (…) 

¡Ahora lo entendía! El Feng Shui era la razón por la cual, desde que había llegado a China, todas las edificaciones me habían parecido tan exquisitamente armoniosas. Lo increíble era que hubiera una ciencia milenaria dedicada sólo a eso. Los celestes eran muy peculiares, desde luego, pero esas rarezas les habían acercado a la belleza de una manera desconocida para nosotros, los occidentales. 

El K`an-yu, una filosofía milenaria que había cambiado de nombre con los siglos pasando a llamarse “Viento y agua”, o lo que es lo mismo Feng Shui, y que trataba de las energías de la Tierra y de la armonía del ser humano con la naturaleza y con su entorno.

Si bien se trata de una novela, es perfecta para aquellos que quieren conocer algo más del Feng Shui.

Maru Canales

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