Tropezar con la felicidad

4,marzo 2007

Actualmente nos parece muy normal tomar una serie de decisiones importantes en la vida, como donde vivir, a qué dedicarnos y con quién hacerlo. Nos olvidamos que hasta hace muy poco tiempo las personas vivían donde nacían, se dedicaban a lo que se habían dedicado sus padres y se relacionaban con quien se les dejaba. Las estructuras sociales (la religión, las castas…) y las estructuras geográficas (mar, montaña…) determinaban al individuo sobre dónde, cómo y con quién pasaría su vida. Es a raíz de las revoluciones agrícola, industrial y tecnológica cuando se accede a la libertad personal y, ¡por primera vez en la historia, la felicidad está en el propio individuo!

No existe una formula sencilla para encontrar la felicidad. Sin embargo, nuestro cerebro nos permite avanzar hacia el futuro y nos permite entender que nos hace tropezar. 

El profesor de psicología de la Universidad de Harvard, Daniel Gilbert, en “Tropezar con la felicidad”, describe lo que cuenta la ciencia sobre cómo imagina el cerebro humano su propio futuro, cómo averigua cuál de todos esos futuros imaginados será el que más disfrute y cuál es su grado de acierto:

  • El placer de la anticipación,

El logro más importante del cerebro humano es su capacidad de imaginar objetos y acontecimientos que no existen en la realidad, y esta habilidad es la que nos permite pensar en el futuro

  • Prevención,

La prevención puede aportar placer y mitigar el dolor y ésta es una de las razones por las que a nuestro cerebro le gusta producir pensamientos sobre el futuro

  • Emoción,

Pensar en el futuro puede ser tan placentero que algunas veces lo preferimos a experimentarlo: ¡cuando soñamos despiertos solemos imaginarnos consiguiendo cosas, más que metiendo la pata!

  • Control,

“El conocimiento es poder”. La razón más importante por la que el cerebro insiste en simular el futuro es que quiere controlar las experiencias que vamos a tener: queremos saber que ocurrirá para poder hacer algo al respecto. Nuestro deseo de controlar nuestra vida es tan intenso y la sensación es tan gratificante: las investigaciones sugieren que cuando perdemos nuestra capacidad de controlar las cosas nos sentimos infelices, indefensos, desesperados y deprimidos. 

Leyendo este libro he entendido el éxito del Feng Shui, porque es un instrumento que nos empuja al placer de visualizar como será nuestro futuro y nos invita a aspirar hacia él, aportándonos seguridad en el presente. No podemos olvidar que es ahora (el presente) el momento en el que podemos decidir: al final, será lo que nosotros, de verdad, queramos que sea! 

Maru Canales

Master en Consultoría de Feng Shui

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