Feng Shui e infidelidad

7,octubre 2007

Como hemos visto en los artículos relacionados con la práctica de Feng Shui, cada uno de nosotros representa en su entorno aquello a lo que aspira, sus anhelos e intenciones. De ahí, que podamos entender que el profesional de Feng Shui, a través de lo que ve y analiza, pueda interpretar nuestras aspiraciones, entre ellas la infidelidad.

Entiendo que la infidelidad es la ruptura de cualquier compromiso que hayamos tomado libremente y, la forma más eficaz de acabar con ella, aunque no siempre lo hacemos, es comunicar el “no compromiso”. Como consecuencia, la infidelidad la practicamos primero con nosotros mismos y ese malestar que nos causa lo reflejamos en nuestro entorno, antes se suele notar también en nuestro carácter.

La infidelidad no es espontánea, es decir, surge como consecuencia de las carencias existentes en nuestra relación de pareja. Aunque se basa en muchas cuestiones, entre ellas la falta de respeto en la comunicación, devaluar a nuestra pareja…, solemos centrarnos en las relaciones sexuales. En este sentido, hay que tener mucho cuidado con lo que leemos en los libros de Feng Shui. Al igual que en el caso del amor en el que nos recomiendan colocar peonías, sobre la infidelidad se suele hablar del color azul en los dormitorios. Tranquilos, ¡no es una cuestión de colores!

Personalmente, cuando hago un proyecto no me gusta interpretar ni comentar mis primeras impresiones sobre un espacio, la experiencia me ha enseñado que hasta que no se ha realizado el análisis global, hasta que no acabas  de encajar todas las piezas del puzzle, es difícil entender las situaciones.

Entendiendo que la infidelidad es una consecuencia de un cúmulo de circunstancias, en el análisis de Feng Shui de un lugar aparece de la misma forma y nunca es certero en cuanto a la infidelidad sexual. Me explico, yo siempre lo comparo con la caza, cuando se abre la veda, no significa que todos seamos cazadores, que vayamos a cazar, que aparezca la pieza y que además acertemos en el blanco…

Recuerdo un proyecto en el que la primera vez que visité la casa me llamó la atención la cantidad de señales que apuntaban en este sentido. Ya al final de la visita, la señora no pudo más y me pregunto directamente si yo creía que su marido le era infiel. Teniendo en cuenta que ella había sido la encargada de decorar la casa, la conteste con total sinceridad: no tengo ni idea y no lo puedo saber; lo que si sé es que tú piensas que si lo es, por los problemas de pareja que se reflejan en la vivienda.

En este sentido, hay dos zonas que cobran especial importancia, no solo en la decoración sino también en la distribución. Es muy diferente una esposa representada en la cocina a la representada en el salón; en cuanto al marido nunca puede representarse en la cocina, es un tabú del Feng Shui.

Un dato curioso, el Feng Shui tradicional no plantea la posibilidad de análisis de la infidelidad femenina, quizá se deba a qué los antiguos Maestros de Feng Shui pensaban como apunta Diego Armario en su libro La Segunda Virginidad:

“Una mujer si habla contigo por teléfono y alguien que no debe la está escuchando, te puede llamar Encarna, aunque te llames Pepe, y mantener una charla sobre temas femeninos sin que le tiemble la voz. Es más, puede incluso hablar con su pareja mientras que está contigo, sin que trascienda, por su tono ni por su ritmo, que ha estado o está al borde de un orgasmo. Hay quienes al reflexionar sobre esta cualidad femenina (la naturalidad con la que actúan en situaciones de crisis), deducen que no se trata de una actitud cínica, sino más bien de un comportamiento propio de alguien que sabe controlar el momento, o que los italianos llaman il tempo…”

… Por aquello de la famosa paridad, mencionaré la célebre frase de Sharon Stone, “Las mujeres son capaces de fingir un orgasmo, pero los hombres pueden fingir una relación entera”.

Personalmente discrepo con ambos, creo que la capacidad de fingir no está determinada por el sexo al que perteneces. En fin, cuestiones innecesarias en la sociedad actual que nos permite actuar con total libertad, tanto a hombres como a mujeres, simplemente hemos de decidir si mantenemos o no el contrato y negociar en que condiciones.

Maru Canales

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