Oir o escuchar

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A todos nos suele gustar que nos escuchen cuando tenemos algo que decir. Me pregunto si sabremos escuchar cuando los demás hablan.

¿Podríamos hablar de tres formas de escuchar?:

  • Escucha critica,

Mientras el otro nos habla estamos pensando en lo que es correcto y lo que no, estamos juzgando lo que nos cuentan

  • Escucha defensiva,

¿Qué me va a pedir, que querrá de mi? Esta es la primera idea que nos viene a la cabeza tras comenzar a escuchar al que nos habla. Así, empezamos a valorar lo que estamos dispuestos o no a ceder…

  • Escucha practica,

En esta ocasión ponemos a funcionar nuestra mente en busca de una solución al planteamiento que nos están haciendo

En cualquiera de los casos, no es necesario que  nuestro interlocutor nos solicite nuestro juicio, nos pida ayuda o nos pregunte una solución, nosotros se las daremos anticipadamente.

“La naturaleza le ha dado al hombre un par de oídos y una sola lengua, para que pueda escuchar el doble de lo que habla”

Epíteto

Para escuchar solo es necesario el silencio. Es decir, si cuando nuestro interlocutor habla, nuestra mente también, dejamos de escuchar y como mucho podremos oir lo que dice. Entonces yo diría que existen diferentes maneras de oir (crítica, practica, defensiva….) y una forma de escuchar, poniendo atención en lo que el otro me dice y beneficiarme de la oportunidades que me brinda:

Aprender algo nuevo

De hacerle sentirse querido

De tener alguna idea

Así, escuchar se convierte en todo un lujo para el que lo practica, pudiendo empezar por escucharnos a nosotros mismos, qué queremos, qué anhelamos, qué nos limita y por qué. En este sentido es muy positivo hacer una lista de todas las cosas que nos han dicho desde pequeños y que nosotros nos repetimos constantemente, revisar dicha lista y desechar todas las limitaciones que no nos han llevado a ningún sitio, que no han dado ningún fruto por que seguramente se trataba de los límites de otros proyectados en nosotros. 

¿Por qué nos duelen tanto las palabras?,
dejamos que entren en nosotros,
apenas ya hayan sido escuchadas,
provengan de donde provengan nos afectan,
se clavan en nuestra cabeza como un eco,
que se expande y no para de darnos vueltas,

(fragmento de la poesía “Sólo son palabras” de Alfredo Cuervo, … seguir leyendo)

Este ejercicio es muy válido para practicar Feng Shui y determinar como queremos que sea nuestro entorno, que objetos queremos contemplar y qué queremos que nos inspiren en el camino hacía nuestros objetivos, ahora sin límites.

Maru Canales

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15 Responses to Oir o escuchar

  1. Cristina Palacio dice:

    La belleza del amor y la comprensión al otro en el silencio sólo caben, a lo más en la sonrisa, unos ojos que acogen y un cuerpo que acompaña. Qué delicia escuchar así, el fuego crepitar en el hogar, la conversación de un ser querido, el desahogo de un amigo, el piropo de un amante, el alma en un libro, la música de la vibración de todo a nuestro alrededor. y me surge una pregunta, los niños saben escuchar? ¿escuchamos alguna vez así a los niños?

  2. Tu Mundo Virtual dice:

    Hola, de verdad te felicito, tú página me parece muy interesante y sobre todo tiene muy buen contenido, a la vez te invito a ti y a todos tus visitantes para que visiten también mi blog el cual es http://tumundovirtual.wordpress.com si te gusta mi blog te propongo la idea de que nos linkemos. espero tu mensaje.

  3. Maru Canales dice:

    Hola Cristina,

    ¡Qué bonito lo que dices y que bonito lo dices!
    Me ha contado una mariposa que hay gente maravillosa dedicada a la enseñanza que sabe escuchar a los niños…
    Supongo que los padres lo intentamos, pero si muchas veces no somos capaces de escucharnos a nosotros mismos, como vamos a escuchar a otros????

    Un fuerte abrazo,

    Hola Oscar,

    Gracias por el piropo al blog y gracias por la invitación al tuyo, te enlazo para visitarte con más tiempo.

    Saludos,

  4. VANESA dice:

    Hola Maru;
    Eschuchando sólo al otro aprendí a perderme pero escuchandome a mi aprendo a escuchar la melodia de cada uno sin contaminarla con la mia,gracias por tu articulo todo un regalo para los oidos.

    Un abrazo

  5. Tu Mundo Virtual dice:

    Es triste pero muchas personas Hemos perdido la capacidad de escuhar y cuando lo hacemos es solo para escuchar lo que nos conviene, dándole rienda suelta solo a nuestro egoísmo. muy buen artículo

  6. Maru, en el más absoluto silencio podremos llegar a comprobar que existen sonidos que han estado siempre y nunca les prestamos atención. Uno de ellos es el de la voz interior.

    Besos!
    C. W. Karl

  7. He encontrado tu Blog y me ha parecido muy interesante tus temas . El silencio es muy bueno para escuchar al universo , la expereriencia de la meditacion , me ha permitido escuchar mi interior . Aprovecho de felicitarte por tu blog . Seguimos en contacto

  8. Maru Canales dice:

    Hola Jorge,

    Bienvenido al blog y a la blogosfera, he visto que acabas de inaugurar un blog, te deseo muchos éxitos

    Saludos

  9. kelly dice:

    hola felisito tu pajina

  10. Anton dice:

    Me voy a permitir una crítica aún a riesgo de ser también driticado. Con respecto a “Epíteto” creo que se trata de una licencia, pues al hombre le ha dado la naturaleza dos oídos para “oír” y una voluntad para “escuchar”.
    En referencia al fragamento de Alfredo Cuervo citado puede decirse que las palabras duelen, no por ser escuchadas sino por ser oídas. Supongamos que escuchamos a un orador que nos está insultando, pero el ruído ambiental nos impide percibir sus palabras, es decir, oírlas. En tal caso esos insultos, al no ser oídos, no pueden moslestarnos.
    Con frecuencia se equiparan escuchar y oír y, más frecuentemente ,se evita el uso de oír, cargando el valor de éste en la cuenta de escuchar, empobreciendo así nuestra lengua.
    En cuanto al análisis que hace de la voluntad, la actitud de escuchar no tengo más que expresarle mi felicitación.

  11. Anton dice:

    Referido a mi anterior comentario, inserto este otro de archivo, que forma parte de los numerosos mensaje que he enviado a los medios con la intención de salvar la dualidad escuchar- oír

    Interprete y adivine
    – Bueno, voy a ver si me relajo un poco con las noticias de la TV.
    -…rum, rum… “… no quiere escuchar hablar de negociación con E”.
    -Pues que dé media vuelta y se largue.
    …rum,rum… “… nadie escuchó ruido en la zona…”
    -No estarían por la labor.
    – … rum, rum…
    ¿Y esa señora del auricular? Parece enfadada.
    – …¡no te escucho!
    -Nada, que la tienen hasta el moño. No me gusta esto. Clic.
    – …rum, rum… “…los vecinos escucharon explosiones antes de los incendios…”
    -¡Qué sentido de la anticipación!
    – …rum, rum… “…20 años después, las sirenas se escucharon en la calle…”
    – Luego no habría prisa, pero me desagrada tanta lentitud. Clic.
    -….rum, rum… “…se escucha el fuego israelí hasta el último minuto…”
    – ¡Hay que tener mal gusto. Esto está feo. Me voy a la radio. Clic
    – …rum,rum… “…estoy de acuerdo en el 99% de lo que acabo de escuchar… también hemos escuchado… que vamos a escuchar… que vamos a escuchar ahora … y que vamos a escuchar…-
    – Nada, que no se cansan. Clic.
    – …rum, rum…
    – ¡Mira! Este hombre parece competente, y muy profesional.
    – …rum, rum… “…nos gustaría escuchar… hemos escuchado la información deportiva… cuando hayamos escuchado la información… si uno ha escuchado a Artur… pero ¡vamos!, lo que he escuchado…”
    – Nadie es perfecto. Clic.
    — …rum, rum… “… queremos que nuestro escuchantes…”
    – Palabra para agregar al diccionario.
    -…rum, rum… “… le ordenó levantarse para escuchar la sentencia…”
    – Claro, de pie se está más predispuesto.
    -…rum, rum … “…en un lugar deshabitado… gritaba desde el fondo de un pozo por si alguien lo escuchaba…”
    – RIP ….¡Baaaastaaaa!
    –¡Antonio, Antonio! (Zarandeando).
    – ¡Eh! ¿Qué, qué…?
    – ¿Qué te pasa? ¡Estás muy sofocado!
    – ¡Ah! No, nada. La pesadilla de siempre. ¡Parece tan real! ¡Ufff,qué sopor!
    -¿Quieres café?
    – Sí, gracias; pero deja, ya lo hago yo; así espabilo.
    “… se oye el manso ruido del pinar … es lo que no tiene Granada y la Vega oídas desde la Alhambra … sinfonías de sonidos dulces es lo que se oye … y al contrario de los demás paisajes sonoros que he escuchado…”
    ¡María, María! Adivina quién escuchaba los paisajes y oía sus sonidos.
    – Umm…
    -No, no, al oído.
    – Bsss, Bsss, Bsss.-
    – ¡Qué lista eres! ¡Dame un beso!

  12. Maru Canales dice:

    Hola Anton y Kelly, muchas gracias por vuestra visita y vuestros comentarios

  13. Gabriela Germain dice:

    Hola Maru:
    un aporte al tema de la escucha:
    Así como al escuchar no solo percibimos un conjunto de palabras emitidas por otro, sino que también leemos su estádo de ánimo, su disposición corporal, emocional, etc.
    cuando escuchamos lo hacemos también desde su cuerpo, historia, lenguaje y estado anímico. Todos estos elementos condicionan “lo que”, o cómo escuchamos.
    La escucha es un baile entre dos.

  14. Gabriela Germain dice:

    Fe de erratas:
    Debiera decir: “cuando escuchamos lo hacemos también desde UN cuerpo, historia….”

    • Maru Canales dice:

      Hola Gabriela,

      Muchas gracias por tu comentario. A mi leyéndolo se me ocurre que se escucha desde el silencio. E iría más allá, lo que hacemos desde nuestro propio cuerpo y nuestra propia historia es interpretar.

      Un abrazo,

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