Maestros

3,abril 2008

– Maestra… ¿qué es el amor?

La maestra sintió que el niño merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor. Los chicos salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:

Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo.

– Yo traje esta flor: ¿no es linda?

Yo traje esta mariposa. Vea el colorido de sus alas: la voy a colocar en mi colección. 

Yo traje este pajarito que se cayó del nido ¿no es gracioso?

Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando lo que habían recogido en el patio.Terminada la exposición, la maestra notó que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido quieta durante todo el tiempo. La maestra se dirigió a ella y le preguntó:

– ¿Tú no has encontrado nada?

La niña, tímidamente, respondió:

– Disculpe, maestra… Vi la flor y sentí su perfume; pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma por más tiempo. Vi también la mariposa, suave, colorida, pero parecía tan feliz que no tuve el coraje de aprisionarla. Vi también el pichoncito caído entre las hojas, pero… al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre …Por lo tanto, maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo mostrar lo que traje?

A la maestra se la encogió el corazón y agradeció a la niña la lección que les había enseñado a todos, había sido la única que logró percibir que sólo podemos traer el amor en el corazón. 

En el día a día, como en el cuento, todos practicamos de maestros y de alumnos dependiendo de las situaciones e incluso, me atrevería a decir que en la mayoría de los casos es dificil discernir nuestro papel, encontrándonos como maestros enseñados o alumnos enseñando. 

Personalmente entiendo el papel del maestro como una guía, una luz que nos alumbra a lo largo de un camino, mientras nosotros le demos la autoridad para hacerlo. Así, perdemos al maestro cuando nos distraemos en el juicio, nos dedicamos a valorar sus conocimientos, su puesta en práctica, le nivelamos respecto a nosotros. De la misma forma perdemos el papel de maestros cuando no aceptamos que el alumno nos pueda superar.

Realmente el mejor maestro es áquel capaz de hacerme ver lo mejor de mí y su mejor recompensa que el alumno le supere. En este sentido, creo que la vida nos está regalando maestros constantemente, por ejemplo nuestros hijos son alumnos y maestros a la vez, les enseñamos lo que sabemos de la vida mientras ellos nos enseñan a ser sus padres en el día a día.

Esta es una reflexión personal que estaba realizando preparándome para el curso sobre Feng Shui que daré la semana que viene en Madrid. Estoy disfrutando y aprendiendo mucho en la preparación del temario, quiero asegurarme que transmito mi pasión por esta técnica, como llevarla a la práctica y valorar lo mucho que nos puede aportar en nuestra vida. A la vez soy consciente de mi gran oportunidad, estaré cuatro días con un grupo de maestros de Feng Shui, todo un lujo para aprender.  

Maru Canales

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