Despertares

29,noviembre 2009

“No puedes vivir en el reino de Dios por mucho tiempo.

No hay restaurantes ni lavabos”

Suzuki Roshi

Los despertares son esos instantes en los que te das cuenta de algo. Pueden suceder en instantes, en cualquier momento. A raíz de una conversación, una simple palabra, en una meditación… en cualquier momento. No son voluntarios, simplemente suceden. Sucede que te das cuenta de algo, sencillamente lo ves, lo entiendes, lo sabes. Son regalos de conocimiento, de conciencia.

Permitidme que os cuente uno de los más importantes que me han sucedido últimamente, mientras meditaba. Aunque fue como un fogonazo, un instante, puedo describirlo un poco más extenso. Estaba en un lugar que no era un lugar, no me limitaba la piel, era ligera… infinita… segura… Alguien me pregunta:

– ¿De nuevo a la tierra?

– Aún no lo sé, contesto, me acaban de llamar.

Inmediatamente hablo con alguien que me explica la oportunidad de venir a la tierra.

– Te cuento, se trata de lo habitual, una madre que no espera tu llegada y no se la tomará muy bien, tiene una serie de problemas que ya irás descubriendo. Sin embargo, aprenderás mucho sobre las emociones, es una gran chantajista y manipuladora emocional por lo que además te pasará inadvertido en cierto sentido la falta de amor. En cuanto al padre, como es lógico está cabreado, es su especialidad, la manera que ha encontrado de expresar su malestar.

– ¡Genial!, contestó yo, estoy deseando ir.

– Un momento, te vas ahora mismo, pero antes me gustaría darte algo muy especial, un despertador. Ya sabemos que desde aquí se ve todo muy fácil. Luego en la tierra todo cambia, a lo mejor te crees todo lo que te pasa… Por si acaso, te voy a programar un tumor, sobre los 40 años, más o menos la mitad de tu viaje. Así, si te duermes y te despistas por lo menos podrás disfrutar con mayor conciencia de la otra mitad…

– ¡¡¡Muchísimas gracias!!! , contesté mientras me iba corriendo…

Creo que no me había reído más en toda mi vida.

Maru Canales

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Valoraciones

23,agosto 2009

“Lo importante es la acción, no es el resultado de la acción.

Debes hacer lo correcto, tal vez no esté dentro de tu capacidad,

tal vez no esté dentro de tu tiempo que haya algún resultado.”

Gandhi

fama y reconocimiento

Si nosotros no somos capaces de valorar nuestras acciones, buscamos el reconocimiento en los demás. Cuando así lo hacemos, implícitamente estamos reconociendo el valor de la opinión de otros, que quizá tampoco sepan reconocerse a sí mismos, por lo que difícilmente podrán valorarnos a nosotros.

Me recuerda a la historia de la Madre Teresa. Estaba tan convencida de lo que quería hacer y de cómo hacerlo, que se enfrentó a su congragación, que no sólo no reconocía su labor, sino que no la aprobaba e intentó en más de una ocasión frenarla enfrentándola a Roma. Fue su convencimiento personal, el valor que ella supo dar a sus acciones, lo que la llevó a conseguir que no sólo no la excomulgaran, sino que finalmente la permitieran crear una nueva congregación.

El reconocimiento social y la fama vinieron después, como consecuencia de su labor, aunque esto no fuera importante para ella porque sabía que no cambiaba en absoluto su valor, su entrega. Entonces parece que lo importante es el valor que nosotros damos a nuestras acciones: ¿cómo queremos actuar? 

Feng Shui en la empresa

Maru Canales

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En amor ar se

16,agosto 2009

enamorados

– ¿Recuerdas lo que hacias casi todas las noches cuando eras pequeña, bueno, hasta que te caías de sueño?

– Leía bajo las mantas con una linterna.

– ¿Por qué no encendías la lámpara de tu habitación?

– Para que pensarás que dormía, cuando en realidad leía a escondidas…

– ¿Nunca te preguntaste si tu linterna era mágica?

– No, ¿por qué debería habérmelo preguntado?

– ¿Se apagó una sola vez durante todos esos años?

– No – contestó Julia confusa.

– Y, sin embargo, nunca le cambiaste las pilas… Julia mía, ¿qué sabes del amor tú que sólo has amado siempre a quienes te devolvían una imagen hermosa de ti misma?

[…] ¿Serias capaz durante siete años de entregarte a alguien sin reservas, de darlo todo, sin límites, sin dudas ni temores, sabiendo que esa persona a la que quieres más que a nada en el mundo olvidará casi todo lo que habréis vivido juntos? ¿Aceptarías que tus atenciones, tus gestos de amor se borraran de su memoria y la naturaleza llenara un día esa amnesia con reproches y anhelos no cumplidos? 

“Las cosas que no nos dijimos”

Marc Levy

Este párrafo pertenece a la novela que acabo de leer. Entre sus líneas se descubren reflexiones interesantes sobre las relaciones, entre un padre y una hija, entre parejas que fueron y otras que se quedaron en proyecto… Como decía Fromm aprendemos a amar en casa y la relación “con” y “entre” nuestros padres es el primer ejemplo que conocemos y, probablemente sobre el que construiremos nuestro modelo (al menos hasta que nos demos cuenta y nos atrevamos a reinventarnos como amantes). 

En general, los padres proyectan una imagen hermosa de sus hijos, lo que nos facilita el proceso de enamorarnos en el futuro. Y, nuestra cultura nos ha enseñado que enamorarse es importante, me pregunto: ¿de quien nos enamoramos, de nosotros mismos (a través de la imagen que nos proyectan) o del otro…?, ¿es suficiente enamorarse…?

Hay un dato muy curioso, dejamos de estar enamorados por las mismas razones que nos enamoramos. Un día valoramos lo sociable que es nuestra pareja, es muy divertido. Con el tiempo nos horroriza, parece que los de “fuera” le importan más que los de “dentro”. Un día valoramos su romanticismo, el mismo que años más tarde nos agobia, es un pesado, siempre está encima mío, controlando lo que hago… Esto me sugiere que nos enamoramos de quien proyecta como anhelamos ser, nos des-enamoramos cuando no lo conseguimos. Quizá no es que el otro cambie, sino que uno mismo no lo ha hecho, no he cambiado = no he progresado. Y, me molesta que la actitud de mi pareja me lo recuerde constantemente… (como cuando practicando Feng Shui represento mis aspiraciones, reflejo en el entorno mis anhelos y cuando no hago nada para conseguirlos mi casa me molesta, me incomoda…).

Como se comenta en la novela, los expertos dicen que el periodo de enamoramiento dura aproximadamente siete años. Se me ocurre que quizá se deba a que enamorarse no es más que un primer paso para amarse, a través del espejo del otro. Algo así como un entrenamiento para llegar al objetivo de amar al otro y sentir el amor, lo que somos.

¿Qué es el amor…, un pensamiento, un sentimiento, una sensación, un gesto, una palabra, estar enamorado, perdonar, comprender, mimar, cuidar, proteger…? ¿He amado alguna vez a alguien que no proyectará una imagen hermosa de mi? ¿He amado alguna vez sin esperar nada a cambio…?

Maru Canales

Autora del libro “Feng Shui en la vida”

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La resilencia

9,agosto 2009

“En los momentos de crisis sólo la creatividad

es más importante que el conocimiento.”

Albert Einstein

resilencia

[…] Aquí aparece un término que empieza a estar de moda ahora en las empresas, aunque posiblemente sea tan antiguo como la propia humanidad: la resilencia. El término resiliencia se refiere a la capacidad de un individuo o de un grupo social de vivir y desarrollarse positivamente, a pesar de las difíciles condiciones de vida y más aún, de salir fortalecidos y ser transformados por ellas. Hay dos elementos básicos en la resiliencia, inherentes al ser humano:

  • La resistencia frente a la destrucción o la capacidad de proteger la propia integridad a pesar de la presión.
  • La capacidad de construir o reconstruir la propia vida a pesar de las circunstancias difíciles.

Transportado a la filosofía oriental estaríamos hablando de nuevo de la dualidad del concepto de crisis, como éxito y/o como fracaso, como dificultad y/o como oportunidad. Las crisis son conflictos de alta intensidad y por lo tanto con un alto poder de transformar individuos y sociedades. Los conflictos son la base del desarrollo, cuando aparecen están anunciando crecimiento, transformación y buenas noticias.

Feng Shui en la empresa

Maru Canales

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Tomando café…

2,agosto 2009

“Ama al prójimo,

como a ti mismo”

Jesús de Nazaret

 cafe

Siempre había valorado levantarse por la mañana tras el olor del café recién hecho. En realidad, lo que más la gustaba es que alguien se hubiera ocupado de hacer el café. O mejor dicho, no tener que esperar a que este se hiciera y, así poder disfrutar enseguida del primer placer  del día.

Hoy nadie hizo café para ella. Sintió una terrible desgana ante la evidencia de tener que  preparárselo. Estaba saliendo de la cocina cuando un pensamiento  la hizo volver.  ¿Te vas a privar a ti misma del placer de una taza de café porque lo tengas que hacer tú? ¿Cuántos cafés has preparado para otros sin sentir esta desgana?

Ya con su taza de café en la mano, disfrutando su olor,  su gusto, su calor… quiso descubrir por qué sentía esa desgana a hacer cosas para ella misma. ¿Cómo era posible que no la sintiese cuando lo hacía para alguien? Era madre, esposa y profesional, estaba muy acostumbrada a hacer cosas para otros, pero no para ella. ¿Por qué?

Es cierto que  cuando los demás la  agradecen lo que hace se siente bien,  le gusta ser reconocida. Cuando no es así, se enfada,  se siente una víctima de la situación. Entonces, ¿lo que busco en realidad es la aprobación de los demás? Esto la sonó a algo que había leído hace unos días, como de niños aprendemos el papel del complaciente, si hago las cosas bien me quieren… , si demuestro mi capacidad de sacrificio me convertiré en una buena madre, esposa y profesional.  Y, oyó el eco de su madre en la cabeza, ¡yo que siempre me sacrifiqué por vosotros…!

Sorbo a sorbo, aquel café siguió inspirándola en el análisis de su actitud. Cuando era pequeña buscaba un beso, una caricia, un abrazo… Sin embargo,  aprendió a contentarse con un ¡qué buena eres, qué bien lo haces! Ella hubiera cambiado un buen café por un beso cariñoso, su plato preferido por un abrazo… ¿Mis hijos, mi marido, mis amigos, mis clientes… se sentirán igual?, ¿quizá me he centrado en el  “buen hacer” para escudarme y no tener que demostrar mis sentimientos?

¡Qué sutiles podemos llegar a ser!, una sonrisa triste invadió su cara. Me creía “Doña Sacrificada” y resulta que soy “Doña Exigencias”, culpando a los demás de mis carencias emocionales, obligándoles a un reconocimiento por mi obsesión de hacer, por mi obsesión de dar, eso si, a cambio de un reconocimiento. ¡Si ni yo misma valoro hacer café para mí, ¿por qué lo han de valorar los demás, por qué les exigo que lo hagan…? !

Maru Canales

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Me “han” despedido

12,julio 2009

ejecutivaDespedirse de un trabajo me recuerda a cuando “me suspendían” algún examen, yo nunca lo hacía… Siempre había un profesor dispuesto a hacerlo por mí. En el trabajo no fue diferente, sino había un jefe dispuesto a cargar con la responsabilidad, había una situación económica complicada, una reestructuración de plantilla, un embarazo… cualquier excusa es válida para despedirse y que parezca que lo hacen otros por mí. 

Ya dice la sabiduría popular que “siempre se mata al mensajero”. Es decir, utilizamos al mensajero de nuestro propósito como verdugo, así podemos colocarnos cómodamente en el lado de las víctimas. Sin embargo, el papel de víctima a mí nunca me ha dado resultado, no me ha aportado nada aparte de sufrimiento.

Aceptar la responsabilidad de todo lo que me sucede si me ha dado buenos resultados. Aceptar que me “he despedido” y descubrir para qué ha sucedido es lo que realmente me ha ayudado en el desarrollo de mi profesión. Mi primer trabajo “serio” fue en una multinacional, American Express. Todo iba bien hasta que decidí compaginarlo con unos estudios de postgrado. Entonces, mi jefe me advirtió su disconformidad amenazándome con consecuencias desagradables. Supongo que mi inconsciente me explicaría que mi finalidad en la vida no estaba encorsetada a una empresa concreta. Por supuesto, realicé mis estudios y no me renovaron el contrato. Recuerdo que la sensación no fue agradable, sentía que había sido despedida y me invadió cierto sentimiento de fracaso (quizá orgullo herido) unido a un vacío de futuro.

Las dudas se despejaron rápidamente al encontrar un nuevo trabajo, en DHL, del que años más tarde también volvería a sentirme despedida. En esta ocasión me quedé embarazada y no hacía falta más que echar un vistazo alrededor (al caso de otras compañeras) para saber lo que me jugaba. Supongo que de nuevo, mis objetivos en la vida volvían a entrar en contradicción con el mercado laboral. Aunque me enfadó muchísimo la situación, con el tiempo he entendido las oportunidades que me brindó, entre ellas poder dedicarme y disfrutar de mi bebé una buena temporada.

Es cierto que mi experiencia se desarrolla en la juventud, momento en el que todavía no solemos estar tan apegados a las cosas, es decir, nuestra cuenta de gastos no es tan extensa como en la madurez cuando además tenemos hijos a nuestro cargo. Aunque por otro lado, era un momento en el que la carrera profesional era uno de los aspectos a los que más importancia daba. En todo caso, mis despidos han sido una gran enseñanza para el momento actual en mi papel de empresaria.

Ahora ya no tengo un jefe al que poder echarle la culpa de mis resultados. Bueno, me queda la situación económica actual (aunque ya ni yo misma me crea mis excusas). Lo que si he aprendido es que cuando la vida me para de alguna manera me está invitando a mirar hacia dentro, a bucear en mí. Y, siempre que lo he hecho me ha dado buenos resultados, descubriendo nuevas oportunidades. De hecho, mi dedicación a la consultoría de Feng Shui nace durante la recuperación de mi cóccix roto.

Hace unos días, haciendo un proyecto de Feng Shui en una casa, me di un golpe en la cabeza con un techo aguardillado, perdí el equilibrio y caí. Para no rodar por toda la escalera, solté la brújula, que rodó por mí. El resultado ha sido un hueso (nada grave) y mi brújula rota. Podría pensar que la casa en la que estaba tenía su “aquel”, pero no me aportaría nada porque la que se cayó fui yo. Por eso, prefiero mirar hacia dentro y replantearme de nuevo todo, cuestiones que no se me habrían ocurrido días atrás. Después del desconcierto inicial, poco a poco, voy vislumbrando nuevas oportunidades que tampoco había visto hasta ahora.

Escribiendo este artículo, me acabo de dar cuenta que estoy haciendo lo que he representado en la aspiración de la carrera profesional en mi despacho, a través de una marina que para mí significa “sabemos lo que somos pero no lo que podemos llegar a ser… “. ¡Qué burra puedo ser!, lo tenía delante de mis narices y he tenido que romperme un hueso y la brújula para darme cuenta… La verdad es que entiendo a mi inconsciente, a veces, o me da un golpe y me inmoviliza o no me entero…  

Maru Canales

Autora del libro, “Feng Shui en la empresa”

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La crisis ninja

21,junio 2009

“Una crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir

y lo nuevo no acaba de nacer”

Bertolt Brecht

Todo en el universo es energía y la energía se materializa. Así conceptos que pueden parecer tan abstractos e intangibles como los valores, son energías que se materializan. Por ejemplo, cuando un número de personas colocadas en los lugares oportunos en tiempos de globalización y cuyos valores simplemente se basan en la consecución del lucro a costa de los demás, se materializa, y así hemos llegado a una crisis económica mundial. Teniendo en cuenta que lo creado es de la misma energía que el creador y que además el ladrón se cree que todos son de su condición, llegamos a esta crisis de desconfianza actual.

Dice Leopoldo Abadía, autor del libro, “La crisis ninja”, que él no entiende de economía, seguro que esta es la razón por la que lo explica tan bien, vamos, para que se entienda. Como podréis comprobar en el siguiente video: 

Pero, una vez descubiertas las causas y el origen de esta crisis, vayamos a lo interesante, las posibles salidas. Y, Leopoldo Abadía también habla de la responsabilidad individual. No me extraña, teniendo en cuenta que lo social no es más que la suma de lo individual. 

Los lectores habituales de este blog sabéis que llevo tiempo intentando descubrir y entender como funciona esta energía. Hasta hoy, me he dado cuenta que nuestra relación con el dinero no es muy diferente a nuestra forma de actuar ante otras cuestiones de la vida. De ahí, que nuestra inversión en auto descubrir como funcionamos o nos relacionamos con la vida sea de gran rentabilidad, no solo económica. 

Entendiendo que cada cual es un canal, todos tenemos la capacidad de posibilitar (o no) el flujo  de esta energía. He descubierto y experimentado con buenos resultados las siguientes cuestiones:

Aprender a recibir,

Nadie nace con dinero. Puede ser que nazcamos en una familia de dinero, pero hasta en ese caso tendremos que recibirlo. Para ello, hay que trabajarse la generalizada “conciencia de escasez”. Esta se refiere a “me acomodo” a las circunstancias, si tengo dinero me lo gasto y si no lo tengo  me quedo en casa. La solución no es gastar siempre, sino descubrir lo que queremos para pedírselo a la vida y obtenerlo.

Aquí podemos encontrar la gran piedra que nos obstaculiza el camino, en qué cambiaría nuestra vida si tuviéramos dinero. En esta respuesta suelen estar encerradas nuestras resistencias personales a la obtención de dinero.

Aprender a dar,

Para poder disfrutar de las cosas que cuestan dinero, primero tengo que tenerlo. Una vez en mis manos, saber como quiero contribuir, como me lo quiero gastar, tanto en mi, como quizá en los demás. Estamos hablando desde el punto de vista del flujo de energía, en este sentido se me ocurre que apalancar el dinero es cortar la fluidez necesaria. Ya hemos visto en otras cuestiones que “soltar” es esencial (una crisis aparece cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer…).

Entonces, enfoquémonos en como gastar o invertir el dinero. Recordemos que lo creado es de la misma energía que el creador. Siguiendo con el ejemplo de esta crisis, no es lo mismo comprar un piso, para venderlo con una gran plusvalía dentro de unos años, contribuyendo al incremento de los precios de la vivienda (por cierto, un bien esencial). Que invertir en el tejido empresarial de la sociedad aportando nuestro grano de arena en la generación de riqueza. Y, esta decisión, que depende de nuestros valores, solo puede ser tomada de manera individual.

Empiezo a sospechar que aquellos primeros Maestros que elaboraron la técnica de Feng Shui descubrieron el sentido del humor de la vida. No deja de ser curioso que los objetos más representativos en la generación de riqueza sean una fuente de agua o una planta, ambas necesitan de la entrada de agua para poder subsistir. Para ayudarnos a descubrir nuestros retos en ambas cuestiones y conseguir que el entorno nos apoye a superarlos practicando Feng Shui, os facilito el enlace a los artículos escritos sobre este asunto, pulsando aquí. 

Maru Canales

Autora del libro “Feng Shui en la empresa”

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