Bienvenido 2010

2,enero 2010

“Sólo sé, que no sé nada”

Sócrates

(yo, a veces, no me doy cuenta ni de eso: que no sé nada

Maru Canales)

Son tantas las cosas que me han pasado este año y tan profundas las que estoy atravesando en la actualidad que ahora mismo no sabría que pedirle al 2010, además de adquirir mayor nivel de conciencia. En mis cuarenta y un años de experiencia en este viaje, me doy cuenta que nada me ha aportado mayores beneficios ni mayor bienestar personal que adquirir conciencia.

Por no irme muy atrás en el tiempo, os contaré que hace un par de años me divorcié. Fue una situación que tomó su tiempo y una prueba difícil, creo que quizá mi primera experiencia importante en este camino hacia el despertar. Mi matrimonio no podría mantenerse, pero tenía claro que el divorcio era una nueva construcción para el futuro y el bienestar de todos los miembros de la familia. Tuve que hacer frente a muchas creencias anquilosadas, a muchos apegos en todos los aspectos de mi vida (o como diría el Feng Shui en todas y cada una de mis aspiraciones). Pero lo que más recuerdo fue hacer frente a la incertidumbre, cuánto cuesta y cuantas herramientas me faltaban. Aún así, lo superé, lo superamos y, a juzgar por la situación actual,  con bastante éxito. Aunque en realidad, este es un proceso que no acaba, que sigue vivo (este si que es hasta que la muerte nos separé…)

Sin embargo, el 2009 me preparó una prueba más difícil o sobre todo mucho más profunda, un tumor cancerígeno en el cuello del útero en un estado muy avanzado. Guau, esto es empezar por el principio, vuelta a la mortalidad, existe. Y, la vida te pega un giro de 360º, enfoque directo a lo esencial, fuera máscaras y personajes. Por un lado, aparece un proceso médico que no deja lugar a las incertidumbres y al que me entrego por completo, todo me lo dan hecho. Pero hay otra parte que me pertenece, si quiero, bucear en mi interior, ¿qué pasa, para qué…? Este es un maestro de lujo que no pienso desaprovechar… y, aquí estoy.

Intento sanar mi mente, a través del dolor físico, dándome cuenta que yo no soy mi dolor, yo no soy mi cuerpo, aunque tenga uno y, aunque duela. Yo no soy mis pensamientos, aunque tenga millones. Y, tampoco soy mis sentimientos, aunque también los tenga y afloren. Soy el observador de todo ello, un puro centro de percepción consciente, que me ayuda a limpiar creencias anquilosadas, a sanar. He aprendido que no estoy sola, cuando tengo miedo, dolor y pena, aparece esa parte de mí que observa, que nunca sucumbe y me abraza, esa soy yo. Esto es lo que me está enseñando este proceso, a vislumbrar el amor que soy, me ha abierto las puertas a la sala del amor y allí encuentro el perdón, la comprensión, la paz, el agradecimiento, el goce del vivir…

Pero además de tener vuestro apoyo, el de mi familia y amigos y haber seguido desarrollando herramientas de autoconocimiento estos años, he aceptado que necesitaba ayuda. Así, hice de nuevo lo que hago y predico con mis clientes, convertirme en uno de ellos y contar con la guía y el acompañamiento de un terapeuta, Jorge Lomar. Os lo cuento porque realmente he podido comprobar como me ha facilitado el camino. Y, porque además quiero aprovechar este artículo y compartir con vosotros el “Nuevo Cuento de Navidad” que él ha escrito para felicitar este año las fiestas desde la Asociación Conciencia, la cual preside. Por cierto, todo un acierto de coherencia al que tanto hacemos referencia en este blog, entre la estrategia de la Asociación y el mensaje. (Asimismo, os facilito el enlace de la Asociación para que podais comprobar las interesantes actividades que se llevan a cabo, algunas de ellas en mi gran proyecto para el 2010, Espacio OCTO, pulsando aquí.)

Espero 2010 que me invites a seguir adelante, a quedarme en esa sala del amor y pueda seguir conociendo todos sus instrumentos. Y mucha salud, que tengo muchas cosas que hacer y que contar. También os lo deseo a todos y cada uno de vosotros.

Yo soy tú,

Maru Canales

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