De mayor quiero ser…

19,octubre 2008

feng shui

No recuerdo lo que quería ser de mayor cuando era pequeña pero estoy segura que nunca se me ocurrió contestar socióloga y, mucho menos “maestra de feng shui”. Lo cierto es que todavía no tengo muy claro que seré cuando sea mayor, aunque poco a poco voy perfilando “como quiero ser”.

Una amiga me contaba que el colegio en el que pasas toda la infancia es muy importante a la hora de conseguir pistas sobre nuestra verdadera vocación. Tiene bastante sentido, se trata de una energía que durante años vas captando día tras día. Pues bien, yo asistí a dos colegios, hasta los ocho años al “Colegio Cervantes”, supongo que aquí está el origen de mi vena creativa. El segundo colegio se llamaba Los Sagrados Corazones, de Jesús y de Maria. Probablemente no me acordaré de todos los ríos y afluentes de España o de hacer una raíz cuadrada sin calculadora…, pero si recuerdo el lema del colegio: “Contemplar, vivir y anunciar el amor”.

Mi recuerdo se basa en los sentimientos que me embargaban el pecho, que me emocionaban y que viví por primera vez entre aquellos muros y jardines. No dudo que fueron la semilla de lo que hoy siento al levantarme por la mañana y recibir un beso de mis hijos, al contemplar la alegría de mi perro al verme, al disfrutar de la compañía de mis amigos, tener el privilegio de acompañar a otros en su desarrollo personal o simplemente ver un cielo azul o nublado… ambos son especiales.  

Hoy me doy cuenta que durante años intenté olvidar estos sentimientos, relegándolos a la niñez…, quizá pensando que la vida de adulto era otra cosa. Pero que difícil es pasar de algo cuando lo has probado y satisface y, cuando “la otra cosa” no funciona, especialmente cuando aquel sentimiento infantil vuelve y te invade.

En esta ocasión intentas que ya no se te vuelva a escapar, lo invitas a todas las áreas de tu vida, intentas zambullirte en él y, como todo lo que funciona en tu vida, no puedes resistirte a gritar a los cuatro vientos que funciona.

Así es como me he dado cuenta que no es tan importante lo que hago sino como lo hago. Intentando salir de la tristeza que me impuse, al negarme a vivir y sentir mis emociones, recordé que el amor es la energía que mueve el mundo, mi mundo, a mi misma y a los que me rodean.

Había acabado este artículo aquí. Hoy al repasarlo para su publicación me he quedado perpleja al ver la similitud entre el lema del colegio y el lema que yo misma elaboré para mi tras un proceso de coaching personal: “Vivir la vida, con amor y humor de forma natural y, compartirla”

Maru Canales

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