Mi experiencia transpersonal

18,mayo 2009

Desarrollo Transpersonal

Hace un año escribía un artículo sobre la técnica transpersonal. Acababa de descubrirla a través de mi asistencia a una conferencia de José María Doría. Además había decidido embarcarme en la aventura del descubrimiento de esta técnica, asistiendo a la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal.

Reconozco que en aquel momento no entendía muy bien lo que suponía esta técnica. Ahora entiendo porque, para explicar las grandes experiencias de la vida faltan las palabras. Muchas veces puede que no sepamos de manera consciente porque algo nos llama la atención tan poderosamente, pero surge una fuerza interior que nos guía, y no suele confundirse.

Ha sido un año intenso, profundo, de grandes descubrimientos y de la aceptación de grandes retos. Entre otros, la aceptación de todo lo que me queda por aprender, de ahí, que me embarcaré de nuevo en un segundo curso el año que viene. 

Reconozco que en un principio tuve que superar mis resistencias, especialmente sobre la convivencia que suponía el ingreso en la Escuela. Hoy recuerdo con una sonrisa de oreja a oreja mi primera mañana en el aula. Pensé, no sé que hago aquí, a cualquiera de este grupo le doy yo mil vueltas. Menos mal que otra parte de mí se rió a carcajadas  y me dijo, entonces estás en el lugar adecuado para aprender, escucha. Así ha sido, este fin de semana, a punto de acabar el curso me he dado cuenta de las mil vueltas que cualquiera de mis compañeros de camino me pueden dar a mí. Estas son las maravillas del trabajo en grupo, poder contar con la compañía de treinta maestros es un lujo que no se vive todos los días.

Ahondando en la práctica de Feng Shui, en como el espacio físico que nos rodea nos afecta, descubro la necesidad  de conocer lo que queremos conseguir para preparar el escenario. Así surge mi búsqueda de instrumentos que me ayuden a acompañar a mis clientes en el proceso de descubrir sus anhelos. Y, la técnica transpersonal me lo ha dado, ha funcionado conmigo, con todos mis compañeros de curso y con mis clientes, aquellos que han participado en los procesos de Coaching Aspiracional este año. 

Esta técnica nos conecta con nuestro maestro interior, aquel que más sabe sobre nosotros, el que realmente nos conoce y vela por nuestro bienestar. Pero lo más interesante es que nos hace terapeutas de otros a través de la experiencia, de la nuestra propia. Experimentando, viviendo, dandonos cuenta en primera persona es lo que más nos puede acercar al proceso del otro, para poder acompañarle y entender que su proceso, al igual que el nuestro, es único y personal. Y, sobre todo que acerca del “darse cuenta” no hay libros, palabras ni teorias, lo más que podemos hacer es crear el escenario con intención de provocar su aparición. Y, aparece.

Caminar y trabajar dia a día por ser uno mismo, creo que es la mayor empresa que un ser humano puede realizar, por él mismo, por los que le rodean y por el mundo en el que vive. Si queremos conseguir un mundo mejor, tendremos que mejorar nosotros, uno a uno. El cambio mundial es la suma de cada cambio individual y todos sumamos.

Cuando pruebas algo, te gusta y funciona, solo te queda gritarlo a los cuatro vientos. Permitidme que exprese mi grito a través de este enlace a la Escuela, pulsando aquí.

Maru Canales

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