Oir o escuchar

23,marzo 2008

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A todos nos suele gustar que nos escuchen cuando tenemos algo que decir. Me pregunto si sabremos escuchar cuando los demás hablan.

¿Podríamos hablar de tres formas de escuchar?:

  • Escucha critica,

Mientras el otro nos habla estamos pensando en lo que es correcto y lo que no, estamos juzgando lo que nos cuentan

  • Escucha defensiva,

¿Qué me va a pedir, que querrá de mi? Esta es la primera idea que nos viene a la cabeza tras comenzar a escuchar al que nos habla. Así, empezamos a valorar lo que estamos dispuestos o no a ceder…

  • Escucha practica,

En esta ocasión ponemos a funcionar nuestra mente en busca de una solución al planteamiento que nos están haciendo

En cualquiera de los casos, no es necesario que  nuestro interlocutor nos solicite nuestro juicio, nos pida ayuda o nos pregunte una solución, nosotros se las daremos anticipadamente.

“La naturaleza le ha dado al hombre un par de oídos y una sola lengua, para que pueda escuchar el doble de lo que habla”

Epíteto

Para escuchar solo es necesario el silencio. Es decir, si cuando nuestro interlocutor habla, nuestra mente también, dejamos de escuchar y como mucho podremos oir lo que dice. Entonces yo diría que existen diferentes maneras de oir (crítica, practica, defensiva….) y una forma de escuchar, poniendo atención en lo que el otro me dice y beneficiarme de la oportunidades que me brinda:

Aprender algo nuevo

De hacerle sentirse querido

De tener alguna idea

Así, escuchar se convierte en todo un lujo para el que lo practica, pudiendo empezar por escucharnos a nosotros mismos, qué queremos, qué anhelamos, qué nos limita y por qué. En este sentido es muy positivo hacer una lista de todas las cosas que nos han dicho desde pequeños y que nosotros nos repetimos constantemente, revisar dicha lista y desechar todas las limitaciones que no nos han llevado a ningún sitio, que no han dado ningún fruto por que seguramente se trataba de los límites de otros proyectados en nosotros. 

¿Por qué nos duelen tanto las palabras?,
dejamos que entren en nosotros,
apenas ya hayan sido escuchadas,
provengan de donde provengan nos afectan,
se clavan en nuestra cabeza como un eco,
que se expande y no para de darnos vueltas,

(fragmento de la poesía “Sólo son palabras” de Alfredo Cuervo, … seguir leyendo)

Este ejercicio es muy válido para practicar Feng Shui y determinar como queremos que sea nuestro entorno, que objetos queremos contemplar y qué queremos que nos inspiren en el camino hacía nuestros objetivos, ahora sin límites.

Maru Canales

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