Estar enamorado

2,diciembre 2007
 

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Estar enamorado, amigos, es encontrar
el nombre justo a la vida.
Es dar al fin con las palabras que para hacer
frente a la muerte se precisa.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que
reclama desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de
la carne respira.
Es contemplar, desde la cumbre de la persona,
la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera
que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz
profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la
perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad
de nuestra sombra está vencida.
 
Estar enamorado amigos, es descubrir dónde
se juntan cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz de
un río que nos llama.
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado
prisionera nuestra infancia.
Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de
cigüeñas y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los
perfumes y las armas.
Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo
recibirla de su espada.
Es confundir el sentimiento con una hoguera
que del pecho se levanta.
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo
ser esclavo de la llama.
Es entender la pensativa conversación del
corazón y la distancia.
Es encontrar el derrotero que lleva al reino de
la música sin tasa.
 
Estar enamorado, amigos, es adueñarse de
las noches y los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la
cabeza distraída.
Es recordar a Garcilazo cuando se siente la
canción de una herrería.
Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las
primeras golondrinas.
Es ver la estrella de la tarde por la ventana de
una casa campesina.
Es contemplar un tren que pasa por la montaña
con las luces encendidas.
Es comprender perfectamente que no hay
fronteras entre el sueño y la vigilia.
Es ignorar en qué consiste la diferencia entre
la pena y la alegría.
Es escuchar a medianoche la vagabunda
confesión de la llovizna.
Es divisar en las tinieblas del corazón una
pequeña lucecita.
 
Estar enamorado, amigos, es padecer espacio
y tiempo con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de
las flores y las frutas.
Es libertarse de sí mismo y estar unido con
las otras criaturas.
Es no saber si son ajenas o son propias las
lejanas amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias
del torrente de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo
tiempo compartir su noche obscura.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna
todavía sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea
de ser hombre es menos dura.
Es empezar a decir siempre, y en adelante no
volver a decir nunca.
Y es, además, amigos míos, estar seguro de
tener las manos puras.
Francisco Luis Bernárdez
Hace algunos días publicaba sobre el poder de la palabra y el efecto
que éstas tienen en nosotros. Creo que la poesía es una forma artística
de expresión en la que la palabra alcanza una vibración especial. 
En este caso, además del contenido…
Me gustaría decir que la foto que he elegido para ilustrar este artículo
es cierta, son unos restos arqueólogicos de hace 7.000 años 
encontrados en Italia el año pasado, ... no volver a decir nunca...

Maru Canales

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El poder de la palabra

30,octubre 2007

El pensamiento y la intención afectan a las moléculas. Esta es la conclusión del científico japonés Masaru Emoto, aplicando estimulos mentales al agua. En la siguiente escena de la película ¿¡Y tú, qué sabes!?,  lo explican muy bien:

En este otro video, el propio Masaru Emoto nos explica como la vibración de las palabras nos pueden sanar o enfermar. Y, como a través del agua, ha podido comprobar el poder oculto de las palabras:

Debemos tener en cuenta que la palabra nos afecta tanto cuando la expresamos, a nosotros mismos o a los demás, así como cuando la escuchamos: “lo que doy, me lo doy. Lo que quito, me lo quito”  

Ahora está muy de moda utilizar palabras o mensajes escritos en la decoración. Como demuestran estos videos debemos tener mucho cuidado con lo que dichos mensajes nos inspiran. No dejo de pensar en la imagen que publiqué en “Decorando la oficina con mensajes escritos podemos mejorar la efectividad y el ambiente laboral”, supongo que en esa oficina ya no quedará nadie trabajando…

  • Para ver escenas de la primera parte de la película sobre física cuántica ¿¡Y tú, qué sabes!?, pulsar aquí
  • Para ver escenas de ¿¡Y tú, qué sabes!? II, pulsar aquí
  • Para acceder al pdf del libro gráfico para niños que Masaru Emoto ha publicado, pulsar aquí

Maru Canales

Artículos relacionados:

Libros recomendados de Masaru Emoto: El secreto del agua (Para los niños del mundo), El poder curativo del agua, Los mensajes del agua

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